El Bautismo del Señor

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías

(42, 1-4. 6-7)

Esto dice el Señor:
«Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, en quien me complazco.

He puesto mi espíritu sobre él, manifestará la justicia a las naciones.

No gritará, no clamará, no voceará por las calles.

La caña cascada no la quebrará, la mecha vacilante no la apagará.

Manifestará la justicia con verdad.

No vacilará ni se quebrará, hasta implantar la justicia en el país.

En su ley esperan las islas.

Yo, el Señor, te he llamado en mi justicia, te cogí de la mano, te formé e hice de ti alianza de un pueblo y luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la cárcel, de la prisión a los que habitan en tinieblas».

Salmo

El Señor bendice a su pueblo con la paz

Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado. R/.

La voz del Señor sobre las aguas,
el Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica. R/.

El Dios de la gloria ha tronado.
En su templo un grito unánime: «¡Gloria!»
El Señor se sienta sobre las aguas del diluvio,
el Señor se sienta como rey eterno. R/.

Segunda lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles

(10, 34-38)

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:
«Ahora comprendo con toda verdad que Dios no hace acepción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los hijos de Israel, anunciando la Buena Nueva de la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos.

Vosotros conocéis lo que sucedió en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicó Juan. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él».

Evangelio del día

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo

(3, 13-17)

En aquel tiempo, vino Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara.

Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole:
«Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?».

Jesús le contestó:
«Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia».

Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él.

Y vino una voz de los cielos que decía:
«Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».

EL BAUTISMO DE JESÚS

EL BAUTISMO DE JESÚS

AMBIENTACIÓN

Este domingo del Bautismo del Señor termina el ciclo litúrgico de la Navidad. El evangelio nos cuenta el momento en que Jesús recibió las aguas del Jordán de manos de Juan Bautista. Cierto que Jesús no tenía necesidad de ser bautizado porque era Hijo de Dios desde el principio. Pero quiso realizar este gesto para inaugurar un nuevo bautismo y solidarizarse con la humanidad pecadora y así regenerarla desde dentro.

Los signos que aparecen en el bautismo de Jesús, según el evangelio de hoy, tienen una clara aplicación en el bautismo que nosotros hemos recibido. También nosotros recibimos el agua de regeneración para hacernos hijos de Dios. Sobre cada uno de nosotros se oyó la voz del cielo que decía: “Este es mi hijo amado en quien me complazco”. También nosotros fuimos ungidos en lo alto de la frente con el santo crisma como signo de la unción con el Espíritu Santo.

Dice la segunda lectura de los Hechos de los Apóstoles que “Jesús, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, pasó por la vida haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo”. Con estas palabras nos está indicando a nosotros, como bautizados que somos, todo un programa de vida que es pasar haciendo el bien y curando a los oprimidos por el mal”.

REFLEXIÓN A PARTIR DE ESTAS PREGUNTAS:

  1. ¿Por qué quiso Jesús ser bautizado si no tenía ninguna necesidad de ello?
  2. ¿Qué hace en nosotros el bautismo? ¿Puedes concretar los efectos más importantes que realiza en nosotros el hecho de estar bautizados?
  3. ¿Qué significa el rito del agua sobre la cabeza del bautizando, la unción con el santo crisma, el imponer una vestidura blanca al bautizado y encender la vela del bautismo en el cirio pascual?

ORACIÓN:

“Señor Jesús, Hijo amado del Padre. Quiero en este día valorar y renovar la gracia de mi bautismo. Ayúdame a tomar conciencia de que en verdad yo también soy hijo amado de Dios Padre; y, por tanto, a comportarme en la vida como hijo de Dios. Ayúdame, Señor, a ser miembro activo de la gran familia de los hijos de Dios que es la Iglesia. Ser bautizado y formar parte de la comunidad cristiana nos lleva a ser discípulos misioneros de Jesús. Tu Espíritu nos da fuerza, Señor, para pasar por la vida haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el mal”.

Amén

Día de Reyes ‘2026’

Los Reyes Magos de Oriente llegaron hasta nuestra Parroquia el pasado día seis de enero, fiesta de la Epifanía del Señor.

SS.MM. Melchor, Gaspar y Baltasar; como cada año no faltan a la cita; después de una noche dura y fría repartiendo ilusión y regalos a todos los niños y niñas.

Durante la celebración participaron leyendo las lecturas y nos dirigieron unas palabras en la homilía.

¡Pero eso no fue todo!

Al finalizar la Eucaristía, mientras los feligreses se acercaban a adorar al Niño Jesús, sus majestades hicieron entrega a los niños y niñas de un cono de chuches y a los adultos de una bolsita de caramelos.

Los Reyes siguieron una estrella. Tenían hambre de Dios y un espíritu inquieto que los llevó a encontrarse con el rostro del Niño Jesús.

Durante su búsqueda, preguntaron por el camino al Rey Herodes y a todo el que se encontraban. Aunque, eran sabios también supieron pedir ayuda cuando la necesitaron.

Cada uno de ellos trajo a Jesús un regalo especial. Todos nosotros tenemos algo valioso para ofrecer y compartir con el mundo. El oro, el incienso y la mirra nos recuerdan que dar con generosidad y de corazón es una parte importante de la vida.

Ojala nosotros sepamos celebrar como sus Majestades la llegada de Jesús: «con alegría» y descubrir en los ojos de cada persona a ese recién nacido que siempre está a nuestro lado.

¡Gracias por venir a visitarnos!

¡Hasta el año que viene!

Epifanía del Señor

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías

(60, 1-6)

¡Levántate y resplandece, Jerusalén,
porque llega tu luz;
la gloria del Señor amanece sobre ti!

Las tinieblas cubren la tierra,
la oscuridad los pueblos,
pero sobre ti amanecerá el Señor,
y su gloria se verá sobre ti.

Caminarán los pueblos a tu luz,
los reyes al resplandor de tu aurora.

Levanta la vista en torno, mira:
todos esos se han reunido, vienen hacia ti;
llegan tus hijos desde lejos,
a tus hijas las traen en brazos.

Entonces lo verás, y estarás radiante;
tu corazón se asombrará, se ensanchará,
porque la opulencia del mar se vuelca sobre ti,
y a ti llegan las riquezas de los pueblos.

Te cubrirá una multitud de camellos,
dromedarios de Madián y de Efá.
Todos los de Saba llegan trayendo oro e incienso,
y proclaman las alabanzas del Señor.

Salmo

Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R/.

En sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra. R/.

Los reyes de Tarsis y de las islas
le paguen tributo.
Los reyes de Saba y de Arabia
le ofrezcan sus dones;
postrense ante él todos los reyes,
y sirvanle todos los pueblos. R/.

Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios

(3, 2-3a. 5-6)

Hermanos:

Habéis oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha dado en favor de vosotros, los gentiles.

Ya que se me dio a conocer por revelación el misterio, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo, y partícipes de la misma promesa en Jesucristo, por el Evangelio.

Evangelio del día

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo

(2, 1-12)

Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
«¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo».

Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.

Ellos le contestaron:
«En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:
“Y tú, Belén, tierra de Judá,
no eres ni mucho menos la última
de las poblaciones de Judá,
pues de ti saldrá un jefe
que pastoreará a mi pueblo Israel”».

Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:
«Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo».

Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.

Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con Maria, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.

Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.

EL REY OLVIDADO

LA LEYENDA OLVIDADA DE

LOS REYES MAGOS

El 6 de enero es la gran Fiesta de Epifanía con todo lo que esta palabra significa de “manifestación”: Dios que se manifiesta en Jesús y Jesús que se manifiesta en el prójimo.

También el 6 de enero es la popular fiesta de los Magos de Oriente con todo lo que lleva consigo de regalos para expresar nuestro afecto a los seres queridos.

El relato del Cuarto Rey Mago sobre el que trata el video a continuación tiene mucho que ver con los regalos y también con la fiesta de Epifanía.

Seguro que te va a gustar verlo porque ese Cuarto Rey Mago puedes ser tú mismo/a.

Vídeo especial realizado en colaboración con la Parroquia de San Antonio Abad y Nuestra Señora del Pilar. (Burgos)

“Oh Dios, Padre misericordioso, que en este día de Epifanía has querido manifestar a tu Hijo Jesús por medio de una estrella y darle a conocer a todos los pueblos representados en los Magos de Oriente. Concédenos con bondad a los que ya te conocemos por la fe, poder contemplar tu rostro en el prójimo, sobre todo en los más necesitados. Todo lo que hagamos por los demás te lo hacemos a ti, Señor Jesús. El bien que hacemos a los que nos rodean, se convierte misteriosamente en el mejor regalo que nos hacemos a nosotros mismos, porque tú, Señor, nos ganas siempre en generosidad.

Por eso te decimos hoy con la oración de la misa: Mira propicio, Señor, los dones de tu Iglesia que no son oro, incienso y mirra, sino el mismo Jesucristo, tu Hijo que se manifiesta y se nos da en alimento.

Amén.

II Domingo de Navidad

Primera lectura

Lectura del libro del Eclesiástico

(24, 1-2. 8-12)

La sabiduría hace su propia alabanza, encuentra su honor en Dios y se gloría en medio de su pueblo.

En la asamblea del Altísimo abre su boca y se gloría ante el Poderoso.

«El Creador del universo me dio una orden, el que me había creado estableció mi morada y me dijo: “Pon tu tienda en Jacob, y fija tu heredad en Israel”.

Desde el principio, antes de los siglos, me creó, y nunca más dejaré de existir.

Ejercí mi ministerio en la Tienda santa delante de él, y así me establecí en Sión.

En la ciudad amada encontré descanso, y en Jerusalén reside mi poder.

Arraigué en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad».

Salmo

El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros

Glorifica al Señor Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión.
Que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R/.

Ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz. R/.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios

(1, 3-6. 15-18)

Bendito sea el Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos.

Él nos eligió en Cristo, antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor.

Él nos ha destinado por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad, a ser sus hijos, para alabanza de la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en el Amado.

Por eso, habiendo oído hablar de vuestra fe en Cristo y de vuestro amor a todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, recordándoos en mis oraciones, a fin de que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos.

Evangelio del día

Lectura del Santo Evangelio según San Juan

(1, 1-18)

En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.

Él estaba en el principio junto a Dios.

Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió.

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.

No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.

El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.

En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció.

Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.

Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.

Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.

Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».

Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.

Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos ha llegado por medio de Jesucristo.

A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

Santa María, Madre de Dios

Primera lectura

Lectura del libro de los Números

(6, 22-27)

El Señor habló a Moisés:

«Di a Aarón y a sus hijos, esta es la fórmula con la que bendeciréis a los hijos de Israel:

“El Señor te bendiga y te proteja,
ilumine su rostro sobre ti
y te conceda su favor.
El Señor te muestre tu rostro
y te conceda la paz”.

Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel y yo los bendeciré».

Salmo

Que Dios tenga piedad y nos bendiga

Que Dios tenga piedad nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. R/.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia
y gobiernas las naciones de la tierra. R/.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que Dios nos bendiga; que le teman
todos los confines de la tierra. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas

(4, 4-7)

Hermanos:

Cuando llegó la plenitud del tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos la adopción filial.

Como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: «¡“Abba”, Padre!». Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.

Evangelio del día

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas

(2, 16-21)

En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo hacia Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño.

Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.

Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

¡FELIZ AÑO NUEVO 2026!

AÑO NUEVO 2026

MARÍA MADRE DE DIOS – JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ

El día 1 de enero vamos a celebrar tres acontecimientos importantes:

  • Inauguramos un año nuevo, 2026.
  • Celebramos la Jornada Mundial de la Paz.
  • Festejamos a la Virgen María como Madre de Dios.

Al inaugurar el nuevo año, pedimos a Dios con palabras de la primera lectura de hoy “que Dios nos bendiga y nos proteja, ilumine su rostro sobre nosotros y nos conceda la paz”. Es la mejor felicitación que podemos desearnos mutuamente: que a lo largo del año contemos con la bendición y la protección de Dios para que podamos vivir felices y en paz unos con otros.

Para celebrar la Jornada Mundial de la Paz, nada mejor que hacer nuestra la quinta bienaventuranza: “Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios”. Todos sabemos muy bien qué importante es vivir en paz: en paz con nosotros mismos, con nuestra conciencia; en paz y en hermandad con los demás, sobre todo con los miembros de nuestra familia; en paz y en gracia de Dios que hace posible la expansión de la paz, una “paz desarmada y desarmante”, como dice el Papa León XIV en el Mensaje de este Año para la Jornada Mundial de la Paz.

Para festejar a la Virgen María como Madre de Dios, nada mejor que imitar su actitud de contemplación ante el misterio de la primera Navidad: “María conservaba todas estas cosas meditándolas en su corazón”. A los ocho días, llevaron a circuncidar al niño, “y le pusieron por nombre Jesús”. Al ser la Madre de Jesús que es Dios, se convierte en Madre nuestra. Así lo declara Jesús desde la cruz: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Nada mejor que orar a Dios e implorar a su Madre, que lo es también nuestra.

Ante esta celebración tan importante, es bueno que nos preguntemos:

  1. ¿Qué supone y qué te sugiere el hecho de una mujer como la Virgen María sea nada más y nada menos que Madre de Dios encarnado?
  2. Puestos a dar ideas, ¿qué se te ocurre –una sugerencia práctica- para que haya paz en el mundo?

HACEMOS NUESTRA LA ORACIÓN DE SAN FRANCISCO:

“Señor Jesús, haz de mí un instrumento de tu paz. Que donde haya odio, ponga yo amor; donde haya ofensa, ponga perdón; donde haya discordia, ponga yo la unión; donde haya error, ponga yo verdad; donde haya duda, ponga la fe; donde haya desesperación, ponga yo esperanza; donde haya tinieblas, ponga yo la luz; donde haya tristeza, ponga yo alegría. Señor, haz de mí un instrumento de tu paz”.

También imploramos a nuestra Madre, la Virgen María: “Reina de la paz. Ruega por nosotros”.

Amén.

La Sagrada Familia

Primera lectura

Lectura del libro del Eclesiástico

(3, 2-6. 12-14)

El Señor honra más al padre que a los hijos
y afirma el derecho de la madre sobre ellos.

Quien honra a su padre expía sus pecados,
y quien respeta a su madre es como quien acumula tesoros.

Quien honra a su padre se alegrará de sus hijos
y, cuando rece, será escuchado.

Quien respeta a su padre tendrá larga vida,
y quien honra a su madre obedece al Señor.

Hijo, cuida de tu padre en su vejez
y durante su vida no le causes tristeza.

Aunque pierda el juicio, sé indulgente con él,
y no lo desprecies aun estando tú en pleno vigor.

Porque la compasión hacia el padre no será olvidada
y te servirá para reparar tus pecados.

Salmo

Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos

Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien. R/.

Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa. R/.

Ésta es la bendición del hombre
que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses

(3, 12-21)

Hermanos:
Como elegidos de Dios, santos y amados, revestíos de compasión entrañable, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia.

Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro.

El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo.

Y por encima de todo esto, el amor, que es el vínculo de la unidad perfecta.

Que la paz de Cristo reine en vuestro corazón: a ella habéis sido convocados en un solo cuerpo.

Sed también agradecidos. La Palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; exhortaos mutuamente.

Cantad a Dios, dando gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados.

Y, todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre de Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

Mujeres, sed sumisas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.

Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso agrada al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan el ánimo.

Evangelio del día

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo

(2, 13-15. 19-23)

Cuando se retiraron los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo:
«Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo».

José se levantó, tomó al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta: «De Egipto llamé a mi hijo».

Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José en Egipto y le dijo:
«Levántate, coge al niño y a su madre y vuelve a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño».

Se levantó, tomó al niño y a su madre y volvió a la tierra de Israel.

Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes tuvo miedo de ir allá. Y avisado en sueños se retiró a Galilea y se estableció en una ciudad llamada Nazaret. Así se cumplió lo dicho por medio de los profetas, que se llamaría nazareno.

DOMINGO de la SAGRADA FAMILIA ‘2025’

LA SAGRADA FAMILIA

¿QUÉ CELEBRAMOS HOY?

Estamos celebrando la Navidad, el nacimiento de Jesús en Belén hace 2025 años. Un hecho de tal importancia que dividió la historia en dos partes: años antes de Cristo y años después de Cristo. ¿Por qué? Porque ese Niño nacido en Belén es Dios mismo encarnado en la persona de Jesús.

En este domingo que sigue a la Navidad celebramos a la Sagrada Familia formada por Jesús, María y José. Dios para venir a este mundo, quiso elegir el ambiente de una familia. Sin duda el amor y el calor de una familia, el cariño y los cuidados de unos padres son el marco ideal para nacer y crecer como persona y para relacionarnos con los demás en sociedad.

Esta vida en familia de Jesús, el Hijo de Dios encarnado, con María su madre, y José que hace las veces de padre, se nos propone hoy como maravilloso ejemplo para todas nuestras familias: que vivan unidas en el amor y puedan hacerse mutuamente felices cumpliendo con el propio deber con alegría y en paz.

ANTE ESTA REALIDAD NOS PREGUNTAMOS:

  1. ¿Cuáles son las ventajas que experimentamos en nuestro vivir dentro de la propia familia?
  2. ¿Por qué, si tan buena es la familia, hay muchos matrimonios que se rompen, y, en consecuencia, muchas familias que fracasan?

OREMOS CONTEMPLANDO LA SAGRADA FAMILIA DE NAZARET:

“Oh Dios que nos has propuesto a la Sagrada Familia de Jesús, María y José, como ejemplo maravilloso para todas nuestras familias. Concédenos la gracia de imitar sus virtudes domésticas y su unión en el amor para hacernos la vida más fácil y agradable unos a otros y así compartir juntos las alegrías y las dificultades de la vida. Vemos en el evangelio que ellos también sufrieron contrariedades.

La palabra de Dios en la misa de hoy nos dice cuáles son las virtudes domésticas de un hogar: “compasión entrañable, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia, sobrellevaos mutuamente y perdonaos cuando alguno tenga quejas contra otro… Y por encima de todo el amor, que es el vínculo de la unidad perfecta. Y la paz de Cristo reine en vuestro corazón”. Hoy te pedimos que guardes a nuestras familias en el amor, en tu gracia y en tu paz. Para ello contamos con el ejemplo y el amparo de la Sagrada Familia de Nazaret”.

Amén