¡FELIZ AÑO NUEVO 2026!
AÑO NUEVO 2026
MARÍA MADRE DE DIOS – JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ
El día 1 de enero vamos a celebrar tres acontecimientos importantes:
- Inauguramos un año nuevo, 2026.
- Celebramos la Jornada Mundial de la Paz.
- Festejamos a la Virgen María como Madre de Dios.
Al inaugurar el nuevo año, pedimos a Dios con palabras de la primera lectura de hoy “que Dios nos bendiga y nos proteja, ilumine su rostro sobre nosotros y nos conceda la paz”. Es la mejor felicitación que podemos desearnos mutuamente: que a lo largo del año contemos con la bendición y la protección de Dios para que podamos vivir felices y en paz unos con otros.
Para celebrar la Jornada Mundial de la Paz, nada mejor que hacer nuestra la quinta bienaventuranza: “Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios”. Todos sabemos muy bien qué importante es vivir en paz: en paz con nosotros mismos, con nuestra conciencia; en paz y en hermandad con los demás, sobre todo con los miembros de nuestra familia; en paz y en gracia de Dios que hace posible la expansión de la paz, una “paz desarmada y desarmante”, como dice el Papa León XIV en el Mensaje de este Año para la Jornada Mundial de la Paz.
Para festejar a la Virgen María como Madre de Dios, nada mejor que imitar su actitud de contemplación ante el misterio de la primera Navidad: “María conservaba todas estas cosas meditándolas en su corazón”. A los ocho días, llevaron a circuncidar al niño, “y le pusieron por nombre Jesús”. Al ser la Madre de Jesús que es Dios, se convierte en Madre nuestra. Así lo declara Jesús desde la cruz: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Nada mejor que orar a Dios e implorar a su Madre, que lo es también nuestra.
Ante esta celebración tan importante, es bueno que nos preguntemos:
- ¿Qué supone y qué te sugiere el hecho de una mujer como la Virgen María sea nada más y nada menos que Madre de Dios encarnado?
- Puestos a dar ideas, ¿qué se te ocurre –una sugerencia práctica- para que haya paz en el mundo?
HACEMOS NUESTRA LA ORACIÓN DE SAN FRANCISCO:
“Señor Jesús, haz de mí un instrumento de tu paz. Que donde haya odio, ponga yo amor; donde haya ofensa, ponga perdón; donde haya discordia, ponga yo la unión; donde haya error, ponga yo verdad; donde haya duda, ponga la fe; donde haya desesperación, ponga yo esperanza; donde haya tinieblas, ponga yo la luz; donde haya tristeza, ponga yo alegría. Señor, haz de mí un instrumento de tu paz”.
También imploramos a nuestra Madre, la Virgen María: “Reina de la paz. Ruega por nosotros”.
Amén.