GREASE «EL MUSICAL»

Este nuevo curso el @cjparroquiasafa cumple 20 años desde su inicio y para celebrarlo ha vuelto a los escenarios con una de las producciones más premiadas y reconocidas de la historia: «Grease el Musical»

Esta obra situada a finales de los años 50 y llevada a la gran pantalla en 1978 narra la historia de amor entre el rebelde Danny Zuko y la inocente Sandy Olsson, dos estudiantes de secundaria que, tras disfrutar de un maravilloso romance de verano, vuelven a encontrarse por sorpresa en el Rydell High School.

Sin embargo, la actitud de Danny ha cambiado y ahora se comporta de manera arrogante e insensible. Por si fuera poco, Sandy no parece gustarle demasiado a Betty Rizzo, la chica más popular del instituto y líder de las Pink Ladies.

Un filme donde a través de pegadizas canciones de Rock and Roll se ven reflejados a la perfección los desafíos atemporales de la juventud como las complejidades de la presión del grupo, los valores personales, la amistad, el amor y los altibajos emocionales propios de la adolescencia.

Este sábado 30 de mayo, nuestros adolescentes se sumergieron con este musical en la nostalgia de los años cincuenta.

Una historia vibrante, divertida e ideal para disfrutar con amigos y familia; cuyas canciones y protagonistas ya forman parte de la vida de varias generaciones y donde todos nos podemos ver reflejados y sentirnos, aunque sea solo por unas horas, «eternamente» jóvenes.

La Santísima Trinidad 2026

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo

(34, 4b-6. 8-9)

En aquellos días, Moisés madrugó y subió a la montaña del Sinaí, como le había mandado el Señor, llevando en la mano las dos tablas de piedra.
El Señor bajó en la nube y se quedó con él allí, y Moisés pronunció el nombre del Señor.
El Señor pasó ante él proclamando:
«Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad».
Moisés al momento se inclinó y se postró en tierra. Y le dijo:
«Si he obtenido tu favor, que mi Señor vaya con nosotros, aunque es un pueblo de dura cerviz; perdona nuestras culpas y pecados y tómanos como heredad tuya».

Salmo

A ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres,
bendito tu nombre santo y glorioso. R/.

Bendito eres en el templo de tu santa gloria.
Bendito eres sobre el trono de tu reino. R/.

Bendito eres tú, que sentado sobre querubines
sondeas los abismos. R/.

Bendito eres en la bóveda del cielo. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios

(13, 11-13)

Hermanos, alegraos, trabajad por vuestra perfección, animaos; tened un mismo sentir y vivid en paz. Y el Dios del amor y de la paz estará con vosotros.
Saludaos mutuamente con el beso santo.
Os saludan todos los santos.
La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con todos vosotros.

Evangelio del día

Lectura del Santo Evangelio según San Juan

(3, 16-18)

Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.

Solemnidad de Pentecostés 2026

Primera lectura

Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles

(2, 1-11)

Al cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente, se produjo desde el cielo un estruendo, como de viento que soplaba fuertemente, y llenó toda la casa donde se encontraban sentados. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se dividían, posándose encima de cada uno de ellos. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía manifestarse.
Residían entonces en Jerusalén judíos devotos venidos de todos los pueblos que hay bajo el cielo. Al oírse este ruido, acudió la multitud y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Estaban todos estupefactos y admirados, diciendo:
«¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno de nosotros los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay partos, medos, elamitas y habitantes de Mesopotamia, de Judea y Capadocia, del Ponto y Asia, de Frigia y Panfilia, de Egipto y de la zona de Libia que limita con Cirene; hay ciudadanos romanos forasteros, tanto judíos como prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las grandezas de Dios en nuestra propia lengua».

Salmo

Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.

Bendice, alma mía, al Señor:
¡Dios mío, qué grande eres!
Cuántas son tus obras, Señor;
la tierra está llena de tus criaturas. R/.

Les retiras el aliento, y expiran
y vuelven a ser polvo;
envías tu espíritu, y los creas,
y repueblas la faz de la tierra. R/.

Gloria a Dios para siempre,
goce el Señor con sus obras;
que le sea agradable mi poema,
y yo me alegraré con el Señor. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios

(12, 3b-7. 12-13)

Hermanos:
Nadie puede decir: «Jesús es Señor», sino por el Espíritu Santo.
Y hay diversidad de carismas, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de actuaciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. Pero a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para el bien común.
Pues, lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo.
Pues todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.

Secuencia

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones
según la fe de tus siervos.
Por tu bondad y tu gracia
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.
Amén.

Evangelio del día

Lectura del Santo Evangelio según San Juan

(20, 19-23)

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
«Paz a vosotros».
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».
Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

DOMINGO 24 DE MAYO «PASCUA 2026»

¡JESÚS RESUCITÓ!

¡ÉL VIVE HOY!

Lectura del santo Evangelio según San Juan 20, 19-23

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
«Paz a vosotros».

Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor.

Jesús repitió:
«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».

Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

Palabra de Dios.

Oración

PIDAMOS EL DON DEL ESPÍRITU SANTO:

Hoy, fiesta de Pentecostés, concluye el tiempo pascual. Este momento de oración sobre la liturgia del día, lo vamos a hacer con la Secuencia que precede al evangelio de hoy. Invoquemos del don del Espíritu Santo, tan necesario para nuestra vida:

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre,
don, en tus dones espléndido,
luz que penetra las almas,
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. 

Amén.

ÉL SIGUE VIVO ENTRE NOSOTROS

PRUEBA DE ELLO...

Agustín Burgos Asurmendi

Agustín es sacerdote.

También es Delegado de Liturgia, Chantre de la Catedral, Maestro de Ceremonias, Formador de Teología en el Seminario San José y Profesor Asociado en la Universidad de Burgos.

Agustín Burgos Asurmendi

En este tiempo de Pascua en el que celebramos la Resurrección de Jesús, dinos si Jesús es para ti alguien que vive y te relacionas con él. ¿Quién es Jesús para ti?

Es alguien a quien me cuesta definir porque forma parte de mi vida. Del mismo modo que a mi madre, a mis hermanos, los considero parte de lo que soy y no sabría decir quién soy sin ellos, considero que Jesucristo es quien me sostiene y me ama tal como soy. El caso es que me gustaría que me amara tal como es él, pero no lo he conseguido todavía. Es a quien encuentro si profundizo en mí y a quien descubro si salgo de mí.

¿En qué momentos y cómo se manifiesta esa relación que tienes con Jesús o esa relación de Jesús contigo?

El momento de encuentro más directo es la Eucaristía. En ella puedo experimentar la realidad de su presencia a través de las palabras que pronuncio como presbítero y en ella puedo visibilizar su presencia en toda la asamblea que forma el pueblo de Dios. Si hablaba antes de «encuentro» es aquí donde de una manera sencilla el encuentro se hace sobrenatural de una forma natural. En ella puedo acoger a quien participa como yo en la mesa del altar y en la mesa de la Palabra. Con los demás escucho y acojo su Palabra y por los demás consagro el pan y el vino participando del sacerdocio de Jesús.

El encuentro con los alumnos de clase me ayuda a poder descubrir su presencia en sus inquietudes, en sus cansancios, en sus preguntas.

La convivencia diaria con quienes están dando sentido a sus vidas desde la vocación sacerdotal me hace descubrir su presencia en las fortalezas y debilidades que descubro.

El encuentro en la oración de la Liturgia de las Horas que me corresponde cantar en la Catedral es un momento de su presencia en la oración y, aunque, estar pendiente del canto supone cierta tensión, es un momento especial de relación con Él.

En tu opinión, ¿Cuáles pueden ser hoy buenos signos externos que muestren a los demás nuestra fe en que Jesús resucitó y vive?

Creo que los signos se manifiestan dependiendo de nuestra mirada. Nuestra mirada se ha acostumbrado a no ver a Dios en lo que sucede cerca o lejos de nosotros y de esta manera parece que Dios está ausente de todo lo bueno y lo malo que sucede a nuestro alrededor. Considero que un signo claro es la gente buena que hay en diferentes grupos dentro de la Iglesia y en las asociaciones sin ánimo de lucro que ayudan a generar una sociedad mejor. Muchas de ellas nacen de una motivación cristiana, de un compromiso de fe.

Cuando veo en las residencias de ancianos que visito el rostro cansado y sonriente de personas que físicamente no están bien, descubro un signo de cómo Cristo vive acompañando esa soledad y esa ancianidad.

Cuando veo la ilusión de matrimonios que quieren vivir bien el sacramento del matrimonio y es un momento de nuevo encuentro con la fe, también veo signos de su presencia.

Cuando escucho a alguien que quiere hablar conmigo o bien quiere confesarse, descubro un signo de su presencia viva en quien va buscando los efectos de su resurrección en el perdón o en las palabras de consuelo…

¿Qué le dirías a uno que no cree en esta verdad de fe: no cree que Jesús, como hombre que fue igual que nosotros, resucitó y vive?

Sólo le aconsejaría que se pare a pensar si la vida de cada uno de nosotros es sólo un proceso biológico de nacer, vivir y morir o somos algo más. «En cada uno de nosotros hay una semilla de eternidad» que en cada uno germina de una manera. Esa semilla tiene su plenitud de sentido en Jesucristo.

CONFIRMACIONES 2026

El pasado sábado 16 de mayo, veinte jóvenes de nuestra Parroquia de San Pedro de la Fuente de Burgos recibieron el Sacramento de la Confirmación de manos de Don Fernando Arce; Canciller Secretario del Arzobispado de nuestra ciudad.

En un templo abarrotado de fieles recibieron el don del Espíritu, aquel don que recibieron ya en su bautismo y que ha llegado a plenitud en ellos incorporándolos de modo más pleno a la comunidad cristiana.

Don Fernando en su homilía, les dedicó unas palabras con afecto y entusiasmo sobre la importancia del compromiso que adquirían con Jesús y su Iglesia al recibir la gracia del Espíritu Santo. 

Cada uno de nuestros chicos y chicas se comprometen a hacer suya la misión de la Iglesia en el mundo siendo ejemplo con sus obras y para el bien de todos.

Una celebración preparada con mimo, que ha dejado momentos para el recuerdo y en la que no faltó ningún detalle.

Cada uno de los Confirmandos intervinieron en esta bella celebración con las moniciones, las lecturas, las peticiones, las ofrendas, la acción de gracias…

Pese a los nervios el ambiente familiar creado llenó de emoción a todos los fieles.

El sacramento de la Confirmación se recibe una sola vez y cambia el corazón.

Un auténtico empujón para que cada uno de ellos siga creciendo en su relación con Jesús.

¡ENHORABUENA CONFIRMADOS!

VII Domingo de Pascua 2026

Primera lectura

Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles

(8, 5-8. 14-17)

En mi primer libro, Teófilo, escribí de todo lo que Jesús hizo y enseño desde el comienzo hasta el día en que fue llevado al cielo, después de haber dado instrucciones a los apóstoles que había escogido, movido por el Espíritu Santo. Se les presentó él mismo después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles del reino de Dios.
Una vez que comían juntos, les ordenó que no se alejaran de Jerusalén, sino: «aguardad que se cumpla la promesa del Padre, de la que me habéis oído hablar, porque Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo dentro de no muchos días».
Los que se habían reunido, le preguntaron, diciendo:
«Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino a Israel?».
Les dijo:
«No os toca a vosotros conocer los tiempos o momentos que el Padre ha establecido con su propia autoridad; en cambio, recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y “hasta el confín de la tierra”».
Dicho esto, a la vista de ellos, fue elevado al cielo, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Cuando miraban fijos al cielo, mientras él se iba marchando, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:
«Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que ha sido tomado de entre vosotros y llevado al cielo, volverá como lo habéis visto marcharse al cielo».Jerusalén, se enteraron de que Samaría había recibido la palabra de Dios, enviaron a Pedro y a Juan; ellos bajaron hasta allí y oraron por ellos, para que recibieran el Espíritu Santo; pues aún no había bajado sobre ninguno; estaban solo bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo.

Salmo

Dios asciende entre aclamaciones, el Señor, al son de trompetas

Pueblos todos, batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor altísimo es terrible,
emperador de toda la tierra. R/.

Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas:
tocad para Dios, tocad;
tocad para nuestro Rey, tocad. R/.

Porque Dios es el rey del mundo:
tocad con maestría.
Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.

(1, 17-23)

Hermanos:
El Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder en favor de nosotros, los creyentes, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, poder, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no solo en este mundo, sino en el futuro.
Y «todo lo puso bajo sus pies», y lo dio a la Iglesia, como Cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que llena todo en todos.

Evangelio del día

Conclusión del santo evangelio según san Mateo

(28, 16-20)

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.
Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron.
Acercándose a ellos, Jesús les dijo:
«Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.
Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos».

DOMINGO 17 DE MAYO «PASCUA 2026»

¡JESÚS RESUCITÓ!

¡ÉL VIVE HOY!

Conclusión del santo Evangelio según San Mateo 28, 16-20

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.

Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron.

Acercándose a ellos, Jesús les dijo:
«Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.

Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos».

Palabra de Dios.

Oración

ORACIÓN A JESÚS QUE ASCIENDE A LOS CIELOS:

Señor Jesús, dos cosas queremos pedirte en este domingo de la Ascensión. La primera está bien expresada y resumida en la oración Colecta de la misa de hoy. Por eso nos dirigimos a Dios Padre para decirle: “Dios todopoderoso, concédenos exultar de gozo y alegrarnos con acción de gracias porque la ascensión de Jesucristo, tu Hijo, es ya nuestra victoria; y donde nos ha precedido él, que es nuestra cabeza, esperamos llegar también nosotros como miembros de su cuerpo”. Nos alegramos, Señor, y te damos gracias por el cielo que esperamos.

Gracias, Señor Jesús, hoy es día de esperanza. Sí, ascendiendo al cielo, nos estás diciendo con los hechos lo que en otro momento de tu evangelio nos decías con tus palabras: “Yo voy por delante a prepararos sitio para que donde esté yo, estéis también vosotros”. El gozo de encontrarnos con Jesús Resucitado en la otra vida es mucho más de lo que podemos imaginar. Nos lo dice San Pablo en la segunda lectura: “El Dios de nuestro Señor Jesucristo… ilumine los ojos de nuestro corazón para que comprendamos cuál es la esperanza a la que nos llama y cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos”. Nos alegramos, Señor, de vivir con la esperanza de ascender contigo al cielo.

Señor Jesús, tu Ascensión al cielo nos muestra otra verdad que nos compromete. Tu cuerpo físico ha dejado de ser visible para tus discípulos. Por eso, a partir de este momento, les dices a ellos y también a nosotros: “Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén, en Judea y Samaría y hasta el confín de la tierra”. Nos estás diciendo, Señor Jesús, que, a partir de ahora, tu presencia en el mundo será real a través del testimonio que nosotros demos de ti. Y para ello contamos con la fuerza de tu Espíritu, el Espíritu Santo. Por eso te decimos con fe y humildad: cuenta con nosotros y concédenos, Señor, tu Espíritu. Tus últimas palabras en el evangelio de hoy nos dan plena confianza: “Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos”.

Amén.

ÉL SIGUE VIVO ENTRE NOSOTROS

PRUEBA DE ELLO...

Yolanda Bueno y Miguel Ángel Longo

Miguel Ángel y Yolanda, están casados y tienen dos hijos.

Él es cajero y ella casada comprometida.

Pertenecen al movimiento CVX (Comunidades de Vida Cristiana) presente en todo el mundo, formada por laicos y con misiones varias (familia, sociopolítica, espiritualidad, diversidad sexual, ecología…) según las llamadas que Dios hace a cada uno en sus vidas concretas.

Ambos pertenecen a la Parroquia de San Pedro de la Fuente; Yolanda como catequista de niños de Confirmación y Miguel Ángel cantando en el coro parroquial.

Además, Yolanda colabora con Cáritas a nivel diocesano.

Yolanda y Miguel Ángel

En este tiempo de Pascua en el que celebramos la Resurrección de Jesús, dinos si Jesús es para vosotros alguien que vive y os relacionas con él. ¿Quién es Jesús para vosotros?

Jesús está siempre presente en nuestra vida, es una presencia constante, un amigo al que acudir, alguien que te acoge en la tristeza y la dificultad, y con quien celebrar las alegrías, que te empuja a salir de tí mismo hacia los demás.

Jesús es el que te llama para que le sigas en el día a día, en las cosas normales, dándoles una dimensión de servicio e intentando verle en las personas que te rodean.

¿En qué momentos y cómo se manifiesta esa relación que tenéis con Jesús o esa relación de Jesús con vosotros?

Se manifiesta en los otros, en las personas que nos rodean, el estar atentos a lo que necesitan de nosotros los más cercanos, nuestra comunidad, que nos acompaña y nos ayuda a encontrar su presencia en el día a día, las necesidades que se presentan a nuestro alrededor, todas son oportunidades de encontrarle en nuestra vida.

Creemos que si ponemos atención e interés en lo que hacemos estamos haciendo que Jesús esté presente, aunque sea en las cosas más pequeñas y menos visibles.

En vuestra opinión, ¿Cuáles pueden ser hoy buenos signos externos que muestren a los demás nuestra fe en que Jesús resucitó y vive?

La alegría y la esperanza son los signos del Resucitado.

Creer firmemente que el mundo puede cambiar, ser más justo, más amable, que en realidad el Reino de Dios ya está aquí, aunque no le veamos; y por eso no nos cansamos de trabajar por él.

Se suele decir que «la fe ha de estar respaldada por obras», con lo que un compromiso en lo cotidiano de nuestra vida, en cada contacto con los otros, es la mejor forma de llevar a Jesús al mundo de hoy.

¿Qué le diríais a uno que no cree en esta verdad de fe: no cree que Jesús, como hombre que fue igual que nosotros, resucitó y vive?

Le diríamos que si le das espacio en tu vida, Él va a estar siempre a tu lado, que nunca estarás solo, y que te hace profundamente feliz. Si miras con atención puedes encontrarle en todas partes, en el silencio y en el ruido.

También, le diríamos que la fe en Jesús te lleva a ver más allá de lo que se ve con los ojos, que descubrir ese «más allá» es la visión del Resucitado a quien queremos e intentamos seguir, esa visión que trasciende lo material.

VI Domingo de Pascua 2026

Primera lectura

Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles

(1, 1-11)

En aquellos días, Felipe bajó a la ciudad de Samaría y les predicaba a Cristo. El gentío unánimemente escuchaba con atención lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los signos que hacía, y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad se llenó de alegría.

Cuando los apóstoles, que estaban en Jerusalén, se enteraron de que Samaría había recibido la palabra de Dios, enviaron a Pedro y a Juan; ellos bajaron hasta allí y oraron por ellos, para que recibieran el Espíritu Santo; pues aún no había bajado sobre ninguno; estaban solo bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo.

Salmo

Aclamad al Señor, tierra entera

Aclamad al Señor, tierra entera;
tocad en honor de su nombre,
cantad himnos a su gloria.
Decid a Dios: «¡Qué temibles son tus obras!». R/.

Que se postre ante ti la tierra entera,
que toquen en tu honor,
que toquen para tu nombre.
Venid a ver las obras de Dios,
sus temibles proezas en favor de los hombres. R/.

Transformó el mar en tierra firme,
a pie atravesaron el río.
Alegrémonos en él.
Con su poder gobierna eternamente. R/.

Los que teméis a Dios, venid a escuchar,
os contaré lo que ha hecho conmigo.
Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica
ni me retiró su favor. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro

(3, 15-18)

Queridos hermanos:

Glorificad a Cristo el Señor en vuestros corazones, dispuestos siempre para dar explicación a todo el que os pida una razón de vuestra esperanza, pero con delicadeza y con respeto, teniendo buena conciencia, para que, cuando os calumnien, queden en ridículo los que atentan contra vuestra buena conducta en Cristo.

Pues es mejor sufrir haciendo el bien, si así lo quiere Dios, que sufrir haciendo el mal.

Porque también Cristo sufrió su pasión, de una vez para siempre, por los pecados, el justo por los injustos, para conduciros a Dios. Muerto en la carne pero vivificado en el Espíritu.

Evangelio del día

Lectura del Santo Evangelio según San Juan

(14, 15-21)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque mora con vosotros y está en vosotros.

No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».

DOMINGO 10 DE MAYO «PASCUA 2026»

¡JESÚS RESUCITÓ!

¡ÉL VIVE HOY!

Lectura del santo Evangelio según San Juan 14, 15-21

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque mora con vosotros y está en vosotros.

No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».

Palabra de Dios.

Oración

Señor Jesús, nos vamos acercando a la gran fiesta del Espíritu Santo que es Pentecostés. En el evangelio de este domingo sexto de Pascua está ya presente la promesa del Espíritu: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad”. Gracias, Señor Jesús, hablar del Espíritu Santo es hablar de verdad, Espíritu de la verdad, y de amor, Espíritu de amor. En el misterio de la Trinidad de Dios, el Espíritu Santo es el Amor entre Dios Padre y Dios Hijo. El gran regalo de Pascua de resurrección es el Espíritu Santo como Espíritu de amor, que nos capacita para amar como Jesús nos pide en su evangelio.

Señor Jesús, ayúdanos a disponer nuestra vida para recibir el don del Espíritu Santo. Para ello queremos poner en práctica lo que nos dices en el evangelio de hoy: “Si me amáis…  el que me ama, será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él”. El primer fruto del Espíritu Santo es el amor: “Amor, alegría, paz…”  Por eso la insistencia de la palabra de Dios estos días en permanecer en el amor. Tú conoces, Señor, nuestra debilidad. Por eso acudimos a ti para pedir la fuerza de tu Espíritu. Hoy San Pedro nos pide en la segunda lectura “saber dar razón de nuestra esperanza, con delicadeza y con respeto”. Ser discípulos tuyos, Señor Jesús, nos lleva a ser misioneros, a la misión de ser testigos tuyos en nuestro mundo de hoy.

Otro fruto del Espíritu es la alegría. Por eso el mismo evangelio de San Juan un poco más adelante nos dice: “Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor… Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud”. Ayúdanos, Señor Jesús, a percibir en nuestra vida la relación que existe entre estas palabras: El gran regalo de Pascua es el Espíritu Santo. Primer fruto del Espíritu es el amor. Permanecer en el amor nos lleva a la alegría. Confiamos en ti. Creemos tu promesa.  

Amén.

ÉL SIGUE VIVO ENTRE NOSOTROS

PRUEBA DE ELLO...

Mª Carmen Izquierdo Peraita

Carmen tiene 79 años, y es catequista de Confirmación desde hace 44.

Ejerció de maestra durante 8 años hasta que nace su hijo mayor.

Se encuentra muy contenta de poder ayudar a seguir a Jesús hasta donde pueda y devolver a la parroquia tanto como la da a ella y a su familia. Los niños también la enseñan y aprende.

Pertenece a la parroquia San Pedro de la Fuente desde hace 52 años.

He formado parte de grupos de matrimonios y del Consejo Pastoral Parroquial. También durante 20 años ha prestado ayuda en el equipo de limpieza y actualmente forma parte del Coro parroquial.

Entre sus aficiones, destaca la costura y la música. Pertenece a la Peña Guitarrista Burgense.

Mª Carmen Izquierdo Peraita

En este tiempo de Pascua en el que celebramos la Resurrección de Jesús, dinos si Jesús es para ti alguien que vive y te relacionas con él. ¿Quién es Jesús para ti?

Jesús es el Hijo de Dios que se hizo carne humana como nosotros, mandado por el Padre a la tierra para enseñarnos y demostrarnos el mejor camino para ser «felices» aquí y plenamente felices en el cielo. Si todos le siguiésemos, no habría guerras ni discordias, nos querríamos unos a otros y se cumpliría el «Venga a nosotros tu Reino».

Para mí es un Maestro que está siempre con nosotros, vive, nos quiere, nos perdona, nos ayuda, sigue manteniendo este mundo tan imposible de comprender por nuestra corta razón.

La vida sin Dios para mí no tiene sentido.

¿En qué momentos y cómo se manifiesta esa relación que tienes con Jesús o esa relación de Jesús contigo?

Es una relación de dependencia; ahora mismo te estoy pidiendo ayuda para escribir; le siento a mi lado, sobre todo, cuando no llego a algo, Él se encarga de que llegue: cambia la hora, acabo antes, la atrasa al día siguiente, llegamos tarde al evento y yo, etc., etc. Y digo: ¿Cómo puede ser? … Pues Él está ahí. Me pasa muchas veces.

Soy muy pedigüeña, cuando yo no sé, no puedo, etc. le digo: Te lo dejo a ti, me descargo y quedo muy aliviada.

Le doy muchas, muchas gracias por la fe que me da, por la salud, por la familia, las amistades, por las personas consagradas que con tanto cariño trabajan incansables por nosotros, porque me alimenta en la misa diaria y en la oración.

En tu opinión, ¿Cuáles pueden ser hoy buenos signos externos que muestren a los demás nuestra fe en que Jesús resucitó y vive?

Hablando de mi fe, respetando lo que otros piensan y haciendo que ellos me respeten. Gozo mucho cuando me encuentro con personas afines; nos complementamos, ayudamos, animamos, terminamos diciendo: ¡Qué suerte tenemos!

Pueden ser signos: la escucha, meterme en sus problemas, ayudar físicamente en situaciones concretas, comprenderles, visitarles, llamarles y pedir por ellos; que me pidan lo que necesiten, pues me gusta ayudar.

¿Qué le dirías a uno que no cree en esta verdad de fe: no cree que Jesús, como hombre que fue igual que nosotros, resucitó y vive?

Decirles que yo creo que soy mucho más feliz que si no creyese, porque confío en Él. Nuestra religión no enseña nada malo. Nuestra razón nos dice que así como no vemos nuestra alma, no pesa, no tiene color, etc., pero la tenemos. Es espíritu y no puede morir, pues Dios es el Padre de nuestras almas; no le vemos. Mandó a su Hijo para que le viéramos –«Quien me ve a mí, ve al Padre», dice Jesús- Resucitó y nos dijo que también nosotros resucitaremos.

La humanidad y los científicos hemos hecho grandísimos progresos, pero no llegamos al fin último; la respuesta la da la fe. La ciencia y la fe se complementan. Y así como los animales, seres más cercanos a nosotros, no pueden entender como nos comunicamos, hacemos aviones, coches, casas, porque somos superiores a ellos; tampoco nosotros entendemos a Dios y su creación tan inmensa y perfecta porque es superior a nosotros; lo entenderemos cuando vayamos al Cielo.

¿Cómo los mártires, como Jesús, dan la vida perdonando? ¿La alegría que nos proporciona hacer el bien? etc., etc. Si te vale, me alegraría.