IV Domingo de Cuaresma

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 3, 14-21

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo:
«Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.
Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.
Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.
En cambio, el que obra la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios».

Palabra de Dios.

XI Domingo del tiempo ordinario

Primera lectura Lectura del Profeta Ezequiel 17, 22-24   Esto dice el Señor Dios: «Arrancaré …

Corpus Christi

Primera lectura Lectura del Libro del Exodo 24, 3-8   En aquellos días Moisés bajó …

Solemnidad de La Santísima Trinidad

Bautizad en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo

Solemnidad de Pentecostés

Recibid el Espíritu Santo

VII Domingo de Pascua

Primera lectura Lectura de los Hechos de los Apóstoles 1, 1-11 En mi primer libro, …

VI Domingo de Pascua

“ Esto os mando: que os améis unos a otros ”