XII Domingo del Tiempo Ordinario

Primera lectura

Lectura del libro de Jeremías

(20, 10-13)

Dijo Jeremías:
Oía la acusación de la gente:
«“Pavor-en-torno”,
delatadlo, vamos a delatarlo».
Mis amigos acechaban mi traspié:
«A ver si, engañado, lo sometemos
y podemos vengarnos de él».
Pero el Señor es mi fuerte defensor:
me persiguen, pero tropiezan impotentes.
Acabarán avergonzados de su fracaso,
con sonrojo eterno que no se olvidará.
Señor del universo, que examinas al honrado
y sondeas las entrañas y el corazón,
¡que yo vea tu venganza sobre ellos,
pues te he encomendado mi causa!
Cantad al Señor, alabad al Señor,
que libera la vida del pobre
de las manos de gente perversa.

Salmo

Señor, que me escuche tu gran bondad.

Por ti he aguantado afrentas,
la vergüenza cubrió mi rostro.
Soy un extraño para mis hermanos,
un extranjero para los hijos de mi madre.
Porque me devora el celo de tu templo,
y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí. R/.

Pero mi oración se dirige a ti,
Señor, el día de tu favor;
que me escuche tu gran bondad,
que tu fidelidad me ayude.
Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia;
por tu gran compasión, vuélvete hacia mí. R/.

Miradlo, los humildes, y alegraos;
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos.
Alábenlo el cielo y la tierra,
las aguas y cuanto bulle en ellas. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos

(5, 12-15)

Hermanos:
Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte se propagó a todos los hombres, porque todos pecaron.
Pues, hasta que llegó la ley había pecado en el mundo, pero el pecado no se imputaba porque no había ley. Pese a todo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con una transgresión como la de Adán, que era figura del que tenía que venir.
Sin embargo, no hay proporción entre el delito y el don: si por el delito de uno solo murieron todos, con mayor razón la gracia de Dios y el don otorgado en virtud de un hombre, Jesucristo, se han desbordado sobre todos.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo

(10, 26-33)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay encubierto, que no llegue a descubrirse; ni nada hay escondido, que no llegue a saberse.
Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz, y lo que os digo al oído, pregonadlo desde la azotea.
No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la “gehenna”. ¿No se venden un par de gorriones por un céntimo? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo: valéis más vosotros que muchos gorriones.
A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos».

XI Domingo del Tiempo Ordinario

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo

(19, 2-6a)

En aquellos días, llegaron los hijos de Israel al desierto del Sinaí y acamparon allí, frente a la montaña.
Moisés subió hacia Dios. El Señor lo llamó desde la montaña diciendo:
«Así dirás a la casa de Jacob, y esto anunciarás a los hijos de Israel: “Vosotros habéis visto lo que he hecho con los egipcios y cómo os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mi. Ahora, pues, si de veras me obedecéis y guardáis mi alianza, seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra. Seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa”».

Salmo

Nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño.

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R/.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R/.

El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos

(5, 6-11)

Hermanos:
Cuando nosotros estábamos aún sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; ciertamente, apenas habrá quien muera por un justo; por una persona buena tal vez se atrevería alguien a morir; pues bien: Dios nos demostró su amor en que, siendo nosotros todavía pecadores, Cristo murió por nosotros. ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvos del castigo! Si, cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvos por su vida! Y no sólo eso, sino que también nos gloriamos en Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo

(9, 36 – 10, 8)

En aquel tiempo, al ver Jesús a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor». Entonces dice a sus discípulos:
«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies». Llamó a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia.
Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, el de Zebedeo, y Juan, su hermano; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo, y Tadeo; Simón el de Caná, y Judas Iscariote, el que lo entregó. A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:
«No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Gratis habéis recibido, dad gratis».

CORPUS CHRISTI, DÍA DE LA CARIDAD 2026

Vivimos en una sociedad cada vez más conectada, pero también marcada por la soledad, la desigualdad y la falta de oportunidades para muchas personas. Ante esta realidad, hoy, día del Corpus Christi, desde Cáritas se celebra el Día de la Caridad bajo el lema “Elige amar, elige comunidad”, una invitación a construir juntos una sociedad más humana, cercana y solidaria.

 Elegir AMAR significa mirar a quienes nos rodean con respeto, empatía y compromiso. Es reconocer la dignidad de cada persona y responder a las situaciones de vulnerabilidad con gestos concretos de acompañamiento, acogida y esperanza. Amar no es solo un sentimiento; es una decisión que transforma vidas y fortalece los lazos que nos unen.

Elegir COMUNIDAD es apostar por el encuentro, la participación y la corresponsabilidad. Es comprender que nadie puede salir adelante solo y que, cuando caminamos juntos, somos capaces de generar oportunidades, derribar barreras y crear espacios donde todas las personas se sientan valoradas e incluidas.

En el día de la Caridad queremos sensibilizar a la ciudadanía sobre la importancia de la solidaridad y el compromiso social, visibilizar la realidad de quienes más dificultades atraviesan y agradecer la labor de las personas voluntarias, colaboradoras y participantes que hacen posible la misión de Cáritas cada día.

En este vídeo, se muestran los datos de las ayudas ofrecidas a vecinos de nuestro barrio durante el año 2025.

Porque cada gesto cuenta. Porque nadie sobra. Porque juntos somos más fuertes. Elige amar, elige comunidad.

Corpus Christi 2026

Primera lectura

Lectura del libro del Deuteronomio

(8, 2-3. 14b-16a)

Moisés habló al pueblo diciendo:
«Recuerda todo el camino que el Señor, tu Dios, te ha hecho recorrer estos cuarenta años por el desierto, para afligirte, para probarte y conocer lo que hay en tu corazón: si observas sus preceptos o no.
Él te afligió, haciéndote pasar hambre, y después te alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres, para hacerte reconocer que no solo de pan vive el hombre, sino que vive de todo cuanto sale de la boca de Dios.
No olvides al Señor, tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud, que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, con serpientes abrasadoras y alacranes, un sequedal sin una gota de agua, que sacó agua para ti de una roca de pedernal; que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres».

Salmo

Glorifica al Señor, Jerusalén

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sion.
Que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R/.

Ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz. R/.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios

(10, 16-17)

Hermanos:
El cáliz de la bendición que bendecimos, ¿no es comunión de la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión del cuerpo de Cristo?
Porque el pan es uno, nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo, pues todos comemos del mismo pan.

Evangelio del día

Lectura del Santo Evangelio según San Juan

(6, 51-58)

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
«Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».
Disputaban los judíos entre sí:
«Cómo puede este darnos a comer su carne?».
Entonces Jesús les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».

PRIMERAS COMUNIONES 2026

La ilusión de las primeras veces reviste de un aura especial acontecimientos que, de por sí, una vez superada esa novedad, forman parte de nuestra vida habitual de una manera completamente inconsciente.

Cómo no celebrar y recordar los primeros pasos de un hijo, la primera vez que se sostuvo de pie, su primera palabra. Después de «esa primera vez» andar y hablar, aún siendo realmente importante y necesario (que se lo pregunten a quien ha sufrido cualquier clase de lesión que se lo impide) ha perdido su brillo y apenas si lo valoramos.

Estas dos semanas hemos vivido las primeras comuniones de catorce niños y niñas de nuestra comunidad parroquial.

La primera comunión entra dentro de esa aura de las «primeras veces».

Por eso, se enmarca con un ropaje festivo que viene a subrayar su trascendencia. El peligro, que el brillo de la celebración nos ciegue sin dejarnos ver el valor real y la importancia de lo que envuelve.

La segunda comunión, y las que vengan después, perderán su glamour externo para seguir manteniendo su valor e importancia en la vida de quien ha decidido seguir los pasos de Jesús por las sendas de su evangelio.

¡Muchas Felicidades a todos!

GREASE «EL MUSICAL»

Este nuevo curso el @cjparroquiasafa cumple 20 años desde su inicio y para celebrarlo ha vuelto a los escenarios con una de las producciones más premiadas y reconocidas de la historia: «Grease el Musical»

Esta obra situada a finales de los años 50 y llevada a la gran pantalla en 1978 narra la historia de amor entre el rebelde Danny Zuko y la inocente Sandy Olsson, dos estudiantes de secundaria que, tras disfrutar de un maravilloso romance de verano, vuelven a encontrarse por sorpresa en el Rydell High School.

Sin embargo, la actitud de Danny ha cambiado y ahora se comporta de manera arrogante e insensible. Por si fuera poco, Sandy no parece gustarle demasiado a Betty Rizzo, la chica más popular del instituto y líder de las Pink Ladies.

Un filme donde a través de pegadizas canciones de Rock and Roll se ven reflejados a la perfección los desafíos atemporales de la juventud como las complejidades de la presión del grupo, los valores personales, la amistad, el amor y los altibajos emocionales propios de la adolescencia.

Este sábado 30 de mayo, nuestros adolescentes se sumergieron con este musical en la nostalgia de los años cincuenta.

Una historia vibrante, divertida e ideal para disfrutar con amigos y familia; cuyas canciones y protagonistas ya forman parte de la vida de varias generaciones y donde todos nos podemos ver reflejados y sentirnos, aunque sea solo por unas horas, «eternamente» jóvenes.

La Santísima Trinidad 2026

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo

(34, 4b-6. 8-9)

En aquellos días, Moisés madrugó y subió a la montaña del Sinaí, como le había mandado el Señor, llevando en la mano las dos tablas de piedra.
El Señor bajó en la nube y se quedó con él allí, y Moisés pronunció el nombre del Señor.
El Señor pasó ante él proclamando:
«Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad».
Moisés al momento se inclinó y se postró en tierra. Y le dijo:
«Si he obtenido tu favor, que mi Señor vaya con nosotros, aunque es un pueblo de dura cerviz; perdona nuestras culpas y pecados y tómanos como heredad tuya».

Salmo

A ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres,
bendito tu nombre santo y glorioso. R/.

Bendito eres en el templo de tu santa gloria.
Bendito eres sobre el trono de tu reino. R/.

Bendito eres tú, que sentado sobre querubines
sondeas los abismos. R/.

Bendito eres en la bóveda del cielo. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios

(13, 11-13)

Hermanos, alegraos, trabajad por vuestra perfección, animaos; tened un mismo sentir y vivid en paz. Y el Dios del amor y de la paz estará con vosotros.
Saludaos mutuamente con el beso santo.
Os saludan todos los santos.
La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con todos vosotros.

Evangelio del día

Lectura del Santo Evangelio según San Juan

(3, 16-18)

Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.

Solemnidad de Pentecostés 2026

Primera lectura

Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles

(2, 1-11)

Al cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente, se produjo desde el cielo un estruendo, como de viento que soplaba fuertemente, y llenó toda la casa donde se encontraban sentados. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se dividían, posándose encima de cada uno de ellos. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía manifestarse.
Residían entonces en Jerusalén judíos devotos venidos de todos los pueblos que hay bajo el cielo. Al oírse este ruido, acudió la multitud y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Estaban todos estupefactos y admirados, diciendo:
«¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno de nosotros los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay partos, medos, elamitas y habitantes de Mesopotamia, de Judea y Capadocia, del Ponto y Asia, de Frigia y Panfilia, de Egipto y de la zona de Libia que limita con Cirene; hay ciudadanos romanos forasteros, tanto judíos como prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las grandezas de Dios en nuestra propia lengua».

Salmo

Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.

Bendice, alma mía, al Señor:
¡Dios mío, qué grande eres!
Cuántas son tus obras, Señor;
la tierra está llena de tus criaturas. R/.

Les retiras el aliento, y expiran
y vuelven a ser polvo;
envías tu espíritu, y los creas,
y repueblas la faz de la tierra. R/.

Gloria a Dios para siempre,
goce el Señor con sus obras;
que le sea agradable mi poema,
y yo me alegraré con el Señor. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios

(12, 3b-7. 12-13)

Hermanos:
Nadie puede decir: «Jesús es Señor», sino por el Espíritu Santo.
Y hay diversidad de carismas, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de actuaciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. Pero a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para el bien común.
Pues, lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo.
Pues todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.

Secuencia

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones
según la fe de tus siervos.
Por tu bondad y tu gracia
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.
Amén.

Evangelio del día

Lectura del Santo Evangelio según San Juan

(20, 19-23)

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
«Paz a vosotros».
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».
Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

DOMINGO 24 DE MAYO «PASCUA 2026»

¡JESÚS RESUCITÓ!

¡ÉL VIVE HOY!

Lectura del santo Evangelio según San Juan 20, 19-23

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
«Paz a vosotros».

Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor.

Jesús repitió:
«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».

Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

Palabra de Dios.

Oración

PIDAMOS EL DON DEL ESPÍRITU SANTO:

Hoy, fiesta de Pentecostés, concluye el tiempo pascual. Este momento de oración sobre la liturgia del día, lo vamos a hacer con la Secuencia que precede al evangelio de hoy. Invoquemos del don del Espíritu Santo, tan necesario para nuestra vida:

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre,
don, en tus dones espléndido,
luz que penetra las almas,
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. 

Amén.

ÉL SIGUE VIVO ENTRE NOSOTROS

PRUEBA DE ELLO...

Agustín Burgos Asurmendi

Agustín es sacerdote.

También es Delegado de Liturgia, Chantre de la Catedral, Maestro de Ceremonias, Formador de Teología en el Seminario San José y Profesor Asociado en la Universidad de Burgos.

Agustín Burgos Asurmendi

En este tiempo de Pascua en el que celebramos la Resurrección de Jesús, dinos si Jesús es para ti alguien que vive y te relacionas con él. ¿Quién es Jesús para ti?

Es alguien a quien me cuesta definir porque forma parte de mi vida. Del mismo modo que a mi madre, a mis hermanos, los considero parte de lo que soy y no sabría decir quién soy sin ellos, considero que Jesucristo es quien me sostiene y me ama tal como soy. El caso es que me gustaría que me amara tal como es él, pero no lo he conseguido todavía. Es a quien encuentro si profundizo en mí y a quien descubro si salgo de mí.

¿En qué momentos y cómo se manifiesta esa relación que tienes con Jesús o esa relación de Jesús contigo?

El momento de encuentro más directo es la Eucaristía. En ella puedo experimentar la realidad de su presencia a través de las palabras que pronuncio como presbítero y en ella puedo visibilizar su presencia en toda la asamblea que forma el pueblo de Dios. Si hablaba antes de «encuentro» es aquí donde de una manera sencilla el encuentro se hace sobrenatural de una forma natural. En ella puedo acoger a quien participa como yo en la mesa del altar y en la mesa de la Palabra. Con los demás escucho y acojo su Palabra y por los demás consagro el pan y el vino participando del sacerdocio de Jesús.

El encuentro con los alumnos de clase me ayuda a poder descubrir su presencia en sus inquietudes, en sus cansancios, en sus preguntas.

La convivencia diaria con quienes están dando sentido a sus vidas desde la vocación sacerdotal me hace descubrir su presencia en las fortalezas y debilidades que descubro.

El encuentro en la oración de la Liturgia de las Horas que me corresponde cantar en la Catedral es un momento de su presencia en la oración y, aunque, estar pendiente del canto supone cierta tensión, es un momento especial de relación con Él.

En tu opinión, ¿Cuáles pueden ser hoy buenos signos externos que muestren a los demás nuestra fe en que Jesús resucitó y vive?

Creo que los signos se manifiestan dependiendo de nuestra mirada. Nuestra mirada se ha acostumbrado a no ver a Dios en lo que sucede cerca o lejos de nosotros y de esta manera parece que Dios está ausente de todo lo bueno y lo malo que sucede a nuestro alrededor. Considero que un signo claro es la gente buena que hay en diferentes grupos dentro de la Iglesia y en las asociaciones sin ánimo de lucro que ayudan a generar una sociedad mejor. Muchas de ellas nacen de una motivación cristiana, de un compromiso de fe.

Cuando veo en las residencias de ancianos que visito el rostro cansado y sonriente de personas que físicamente no están bien, descubro un signo de cómo Cristo vive acompañando esa soledad y esa ancianidad.

Cuando veo la ilusión de matrimonios que quieren vivir bien el sacramento del matrimonio y es un momento de nuevo encuentro con la fe, también veo signos de su presencia.

Cuando escucho a alguien que quiere hablar conmigo o bien quiere confesarse, descubro un signo de su presencia viva en quien va buscando los efectos de su resurrección en el perdón o en las palabras de consuelo…

¿Qué le dirías a uno que no cree en esta verdad de fe: no cree que Jesús, como hombre que fue igual que nosotros, resucitó y vive?

Sólo le aconsejaría que se pare a pensar si la vida de cada uno de nosotros es sólo un proceso biológico de nacer, vivir y morir o somos algo más. «En cada uno de nosotros hay una semilla de eternidad» que en cada uno germina de una manera. Esa semilla tiene su plenitud de sentido en Jesucristo.

CONFIRMACIONES 2026

El pasado sábado 16 de mayo, veinte jóvenes de nuestra Parroquia de San Pedro de la Fuente de Burgos recibieron el Sacramento de la Confirmación de manos de Don Fernando Arce; Canciller Secretario del Arzobispado de nuestra ciudad.

En un templo abarrotado de fieles recibieron el don del Espíritu, aquel don que recibieron ya en su bautismo y que ha llegado a plenitud en ellos incorporándolos de modo más pleno a la comunidad cristiana.

Don Fernando en su homilía, les dedicó unas palabras con afecto y entusiasmo sobre la importancia del compromiso que adquirían con Jesús y su Iglesia al recibir la gracia del Espíritu Santo. 

Cada uno de nuestros chicos y chicas se comprometen a hacer suya la misión de la Iglesia en el mundo siendo ejemplo con sus obras y para el bien de todos.

Una celebración preparada con mimo, que ha dejado momentos para el recuerdo y en la que no faltó ningún detalle.

Cada uno de los Confirmandos intervinieron en esta bella celebración con las moniciones, las lecturas, las peticiones, las ofrendas, la acción de gracias…

Pese a los nervios el ambiente familiar creado llenó de emoción a todos los fieles.

El sacramento de la Confirmación se recibe una sola vez y cambia el corazón.

Un auténtico empujón para que cada uno de ellos siga creciendo en su relación con Jesús.

¡ENHORABUENA CONFIRMADOS!