VI Domingo de Pascua 2026

Primera lectura

Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles

(1, 1-11)

En aquellos días, Felipe bajó a la ciudad de Samaría y les predicaba a Cristo. El gentío unánimemente escuchaba con atención lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los signos que hacía, y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad se llenó de alegría.

Cuando los apóstoles, que estaban en Jerusalén, se enteraron de que Samaría había recibido la palabra de Dios, enviaron a Pedro y a Juan; ellos bajaron hasta allí y oraron por ellos, para que recibieran el Espíritu Santo; pues aún no había bajado sobre ninguno; estaban solo bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo.

Salmo

Aclamad al Señor, tierra entera

Aclamad al Señor, tierra entera;
tocad en honor de su nombre,
cantad himnos a su gloria.
Decid a Dios: «¡Qué temibles son tus obras!». R/.

Que se postre ante ti la tierra entera,
que toquen en tu honor,
que toquen para tu nombre.
Venid a ver las obras de Dios,
sus temibles proezas en favor de los hombres. R/.

Transformó el mar en tierra firme,
a pie atravesaron el río.
Alegrémonos en él.
Con su poder gobierna eternamente. R/.

Los que teméis a Dios, venid a escuchar,
os contaré lo que ha hecho conmigo.
Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica
ni me retiró su favor. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro

(3, 15-18)

Queridos hermanos:

Glorificad a Cristo el Señor en vuestros corazones, dispuestos siempre para dar explicación a todo el que os pida una razón de vuestra esperanza, pero con delicadeza y con respeto, teniendo buena conciencia, para que, cuando os calumnien, queden en ridículo los que atentan contra vuestra buena conducta en Cristo.

Pues es mejor sufrir haciendo el bien, si así lo quiere Dios, que sufrir haciendo el mal.

Porque también Cristo sufrió su pasión, de una vez para siempre, por los pecados, el justo por los injustos, para conduciros a Dios. Muerto en la carne pero vivificado en el Espíritu.

Evangelio del día

Lectura del Santo Evangelio según San Juan

(14, 15-21)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque mora con vosotros y está en vosotros.

No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».

DOMINGO 10 DE MAYO «PASCUA 2026»

¡JESÚS RESUCITÓ!

¡ÉL VIVE HOY!

Lectura del santo Evangelio según San Juan 14, 15-21

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque mora con vosotros y está en vosotros.

No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».

Palabra de Dios.

Oración

Señor Jesús, nos vamos acercando a la gran fiesta del Espíritu Santo que es Pentecostés. En el evangelio de este domingo sexto de Pascua está ya presente la promesa del Espíritu: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad”. Gracias, Señor Jesús, hablar del Espíritu Santo es hablar de verdad, Espíritu de la verdad, y de amor, Espíritu de amor. En el misterio de la Trinidad de Dios, el Espíritu Santo es el Amor entre Dios Padre y Dios Hijo. El gran regalo de Pascua de resurrección es el Espíritu Santo como Espíritu de amor, que nos capacita para amar como Jesús nos pide en su evangelio.

Señor Jesús, ayúdanos a disponer nuestra vida para recibir el don del Espíritu Santo. Para ello queremos poner en práctica lo que nos dices en el evangelio de hoy: “Si me amáis…  el que me ama, será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él”. El primer fruto del Espíritu Santo es el amor: “Amor, alegría, paz…”  Por eso la insistencia de la palabra de Dios estos días en permanecer en el amor. Tú conoces, Señor, nuestra debilidad. Por eso acudimos a ti para pedir la fuerza de tu Espíritu. Hoy San Pedro nos pide en la segunda lectura “saber dar razón de nuestra esperanza, con delicadeza y con respeto”. Ser discípulos tuyos, Señor Jesús, nos lleva a ser misioneros, a la misión de ser testigos tuyos en nuestro mundo de hoy.

Otro fruto del Espíritu es la alegría. Por eso el mismo evangelio de San Juan un poco más adelante nos dice: “Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor… Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud”. Ayúdanos, Señor Jesús, a percibir en nuestra vida la relación que existe entre estas palabras: El gran regalo de Pascua es el Espíritu Santo. Primer fruto del Espíritu es el amor. Permanecer en el amor nos lleva a la alegría. Confiamos en ti. Creemos tu promesa.  

Amén.

ÉL SIGUE VIVO ENTRE NOSOTROS

PRUEBA DE ELLO...

Mª Carmen Izquierdo Peraita

Carmen tiene 79 años, y es catequista de Confirmación desde hace 44.

Ejerció de maestra durante 8 años hasta que nace su hijo mayor.

Se encuentra muy contenta de poder ayudar a seguir a Jesús hasta donde pueda y devolver a la parroquia tanto como la da a ella y a su familia. Los niños también la enseñan y aprende.

Pertenece a la parroquia San Pedro de la Fuente desde hace 52 años.

He formado parte de grupos de matrimonios y del Consejo Pastoral Parroquial. También durante 20 años ha prestado ayuda en el equipo de limpieza y actualmente forma parte del Coro parroquial.

Entre sus aficiones, destaca la costura y la música. Pertenece a la Peña Guitarrista Burgense.

Mª Carmen Izquierdo Peraita

En este tiempo de Pascua en el que celebramos la Resurrección de Jesús, dinos si Jesús es para ti alguien que vive y te relacionas con él. ¿Quién es Jesús para ti?

Jesús es el Hijo de Dios que se hizo carne humana como nosotros, mandado por el Padre a la tierra para enseñarnos y demostrarnos el mejor camino para ser «felices» aquí y plenamente felices en el cielo. Si todos le siguiésemos, no habría guerras ni discordias, nos querríamos unos a otros y se cumpliría el «Venga a nosotros tu Reino».

Para mí es un Maestro que está siempre con nosotros, vive, nos quiere, nos perdona, nos ayuda, sigue manteniendo este mundo tan imposible de comprender por nuestra corta razón.

La vida sin Dios para mí no tiene sentido.

¿En qué momentos y cómo se manifiesta esa relación que tienes con Jesús o esa relación de Jesús contigo?

Es una relación de dependencia; ahora mismo te estoy pidiendo ayuda para escribir; le siento a mi lado, sobre todo, cuando no llego a algo, Él se encarga de que llegue: cambia la hora, acabo antes, la atrasa al día siguiente, llegamos tarde al evento y yo, etc., etc. Y digo: ¿Cómo puede ser? … Pues Él está ahí. Me pasa muchas veces.

Soy muy pedigüeña, cuando yo no sé, no puedo, etc. le digo: Te lo dejo a ti, me descargo y quedo muy aliviada.

Le doy muchas, muchas gracias por la fe que me da, por la salud, por la familia, las amistades, por las personas consagradas que con tanto cariño trabajan incansables por nosotros, porque me alimenta en la misa diaria y en la oración.

En tu opinión, ¿Cuáles pueden ser hoy buenos signos externos que muestren a los demás nuestra fe en que Jesús resucitó y vive?

Hablando de mi fe, respetando lo que otros piensan y haciendo que ellos me respeten. Gozo mucho cuando me encuentro con personas afines; nos complementamos, ayudamos, animamos, terminamos diciendo: ¡Qué suerte tenemos!

Pueden ser signos: la escucha, meterme en sus problemas, ayudar físicamente en situaciones concretas, comprenderles, visitarles, llamarles y pedir por ellos; que me pidan lo que necesiten, pues me gusta ayudar.

¿Qué le dirías a uno que no cree en esta verdad de fe: no cree que Jesús, como hombre que fue igual que nosotros, resucitó y vive?

Decirles que yo creo que soy mucho más feliz que si no creyese, porque confío en Él. Nuestra religión no enseña nada malo. Nuestra razón nos dice que así como no vemos nuestra alma, no pesa, no tiene color, etc., pero la tenemos. Es espíritu y no puede morir, pues Dios es el Padre de nuestras almas; no le vemos. Mandó a su Hijo para que le viéramos –«Quien me ve a mí, ve al Padre», dice Jesús- Resucitó y nos dijo que también nosotros resucitaremos.

La humanidad y los científicos hemos hecho grandísimos progresos, pero no llegamos al fin último; la respuesta la da la fe. La ciencia y la fe se complementan. Y así como los animales, seres más cercanos a nosotros, no pueden entender como nos comunicamos, hacemos aviones, coches, casas, porque somos superiores a ellos; tampoco nosotros entendemos a Dios y su creación tan inmensa y perfecta porque es superior a nosotros; lo entenderemos cuando vayamos al Cielo.

¿Cómo los mártires, como Jesús, dan la vida perdonando? ¿La alegría que nos proporciona hacer el bien? etc., etc. Si te vale, me alegraría.

V Domingo de Pascua 2026

Primera lectura

Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles

(6, 1-7)

En aquellos días, al crecer el número de los discípulos, los de lengua griega se quejaron contra los de lengua hebrea, porque en el servicio diario no se atendía a sus viudas. Los Doce, convocando a la asamblea de los discípulos, dijeron:
«No nos parece bien descuidar la palabra de Dios para ocuparnos del servicio de las mesas. Por tanto, hermanos, escoged a siete de vosotros, hombres de buena fama, llenos de espíritu y de sabiduría, y los encargaremos de esta tarea; nosotros nos dedicaremos a la oración y al servicio de la palabra».

La propuesta les pareció bien a todos y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y de Espíritu Santo; a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás, prosélito de Antioquía. Se los presentaron a los apóstoles y ellos les impusieron las manos orando.

La palabra de Dios iba creciendo y en Jerusalén se multiplicaba el número de discípulos; incluso muchos sacerdotes aceptaban la fe.

Salmo

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti

Aclamad, justos, al Señor,
que merece la alabanza de los buenos.
Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas. R/.

La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R/.

Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro

(2, 4-9)

Queridos hermanos:
Acercándoos al Señor, piedra viva rechazada por los hombres, pero elegida y preciosa para Dios, también vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción de una casa espiritual para un sacerdocio santo, a fin de ofrecer sacrificios espirituales agradables a Dios por medio de Jesucristo.

Por eso se dice en la Escritura:
«Mira, pongo en Sion una piedra angular, elegida y preciosa; quien cree en ella no queda defraudado».

Para vosotros, pues, los creyentes, ella es el honor, pero para los incrédulos «la piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular», y también «piedra de choque y roca de estrellarse»; y ellos chocan al despreciar la palabra. A eso precisamente estaban expuestos.

Vosotros, en cambio, sois un linaje elegido, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo adquirido por Dios para que anunciéis las proezas del que os llamó de las tinieblas a su luz maravillosa.

Evangelio del día

Lectura del Santo Evangelio según San Juan

(14, 1-12)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».

Tomás le dice:
«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».

Jesús le responde:
«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».

Felipe le dice:
«Señor, muéstranos al Padre y nos basta».

Jesús le replica:
«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.

En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre».

DOMINGO 03 DE MAYO «PASCUA 2026»

¡JESÚS RESUCITÓ!

¡ÉL VIVE HOY!

Lectura del santo Evangelio según San Juan 14, 1-12

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».

Tomás le dice:
«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».

Jesús le responde:
«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».

Felipe le dice:
«Señor, muéstranos al Padre y nos basta».

Jesús le replica:
«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.

En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre».

Palabra de Dios.

Oración

Señor Jesús, gracias por tus palabras del evangelio de este domingo. En medio de las situaciones difíciles en las que cada uno podemos encontrarnos, nos dices con todo tu amor y tu poder divino: “No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí”. Tu mensaje siempre es de paz. Y nos pides que creamos en Dios y creamos también en ti.

Cierto, necesitamos la fe para creer lo que nos dices a continuación: “En la casa de mi Padre –lo que llamamos el cielo- hay muchas moradas… Yo voy a prepararos un lugar… para que donde estoy yo, estéis también vosotros”. Tú, Señor Jesús, tienes palabras de vida eterna. Nos prometes el cielo. Quieres estar definitivamente con nosotros en la otra vida. Es tu promesa. Y siempre cumples tu palabra.

Gracias, Señor Jesús, porque no solo nos señalas la meta del cielo, sino que además nos muestras el camino: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Tú, Señor, con tu vida y tu palabra del evangelio, eres el camino que nos lleva al Padre: “Nadie va al Padre sino por mí”.

Gracias a tu Espíritu, Señor Jesús, podemos acercarnos al misterio de tu unión íntima con el Padre, hasta el punto de decirnos hoy en el evangelio: “Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre… Creedme, yo estoy en el Padre y el Padre en mí”. Te pedimos, Señor, con humildad, que la luz de tu Espíritu nos ayude a conocer y a amar este misterio de Dios que es un misterio de amor entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Amén.

ÉL SIGUE VIVO ENTRE NOSOTROS

PRUEBA DE ELLO...

Teresa Chávez Dávila

Teresa es peruana de nacimiento.

Está casada con José Ramón Río Peña, burgalés de nacimiento.

Tiene  2 hijos y 1 nieto.

Maestra de Primaria en Perú y participante de las Comunidades Cristianas de Maestros. También ha trabajado cuidando niños y ancianos. Actualmente está jubilada.

Llegan toda la familia a Burgos en el año 1992.

A partir del año 1995, encontró el camino que Dios le tenía preparado para seguir sirviéndole como voluntaria hasta hoy, en: Los Centros de Cultura Popular de la Mujer en Gamonal, Pastoral de Inmigración, EIRENE Cultura para la Paz, Asociación Peruana “Hijos del Sol” y como voluntaria de Cáritas en la Parroquia San Pedro de la Fuente.

Vive en nuestro barrio de San Pedro de la Fuente desde el año 2015.

Actualmente sigue viviendo agradecida a Dios y a todas las personas con las cuales se ha sentido enriquecida con las vivencias Evangelizadoras de estos años.

En este tiempo de Pascua en el que celebramos la Resurrección de Jesús, dinos si Jesús es para ti alguien que vive y te relacionas con él. ¿Quién es Jesús para ti?

Reconozco la Alegría que siento de tener a Jesús Resucitado Vivo entre nosotros que nos acompaña cada día con su Amor Misericordioso.

Es mi compañero fiel en mi caminar diario y le da sentido a mi Vida. Con Él comparto mis momentos felices y difíciles, mis miedos, mis agradecimientos y me entrego a su Voluntad.

¿En qué momentos y cómo se manifiesta esa relación que tienes con Jesús o esa relación de Jesús contigo?

Nuestra relación se manifiesta a nivel personal en mis Oraciones diarias, en las Oraciones Comunitarias con algunos grupos. En la Eucaristía, que me llena de Felicidad.

En las relaciones con mi familia, con las amistades, con los grupos y personas nuevas que sigo conociendo.

En mis momentos de impotencia frente a las injusticias que vemos a diario refuerza mi Esperanza para compartirla con los que sufren.

Me acompaña en el discernimiento de mis actos. Su Espíritu me ilumina y me da fuerzas para seguir adelante.

En tu opinión, ¿Cuáles pueden ser hoy buenos signos externos que muestren a los demás nuestra fe en que Jesús resucitó y vive?

En cuanto a los signos externos que muestran a los demás nuestra Fe en que Jesús Resucito y VIVE: Están en nuestro testimonio de vida que Jesús nos enseñó con sus Obras de Misericordia, compartiendo nuestros dones y apoyando los esfuerzos de los que defienden la Verdad, la Justicia, la Paz, la Solidaridad.

Participando en los Gestos Públicos de la Pobreza, las Jornadas de Oración, los Círculos del Silencio…

¿Qué le dirías a uno que no cree en esta verdad de fe: no cree que Jesús, como hombre que fue igual que nosotros, resucitó y vive?

Algunas personas que no creen que Jesús VIVE y está con nosotros, valoran mucho el testimonio de vida cristiana de personas que conocen.

Pero si lo puedo intentar con alguien, primero le respetaría si no desea escucharme, luego se me ocurre que si acepta, podría antes informarme de la historia de Mártires del Cristianismo que dieron su Vida por Amor a Dios  y a partir de ahí lo relacionaría con la Vida de Jesús Resucitado y VIVO con Nosotros.

IV Domingo de Pascua 2026

Primera lectura

Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles

(2, 14a. 36-41)

El día de Pentecostés Pedro, poniéndose en pie junto a los Once, levantó su voz y declaró:
«Con toda seguridad conozca toda la casa de Israel que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías».

Al oír esto, se les traspasó el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles:
«¿Qué tenemos que hacer, hermanos?»

Pedro les contestó:
«Convertíos y sea bautizado cada uno de vosotros en el nombre de Jesús, el Mesías, para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale para vosotros y para vuestros hijos, y para los que están lejos, para cuantos llamare a sí el Señor Dios nuestro».

Con estas y otras muchas razones dio testimonio y los exhortaba diciendo:
«Salvaos de esta generación perversa».

Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día fueron agregadas unas tres mil personas.

Salmo

El Señor es mi pastor, nada me falta

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R/.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

Preparas una mesa ante mi,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R/.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro

(2, 20-25)

Queridos hermanos:

Que aguantéis cuando sufrís por hacer el bien, eso es una gracia de parte de Dios.

Pues para esto habéis sido llamados, porque también Cristo padeció por vosotros, dejándoos un ejemplo para que sigáis sus huellas.

Él no cometió pecado ni encontraron engaño en su boca.

Él no devolvía el insulto cuando lo insultaban; sufriendo no profería amenazas; sino que se entregaba al que juzga rectamente.

Él llevó nuestros pecados en su cuerpo hasta el leño, para que, muertos a los pecados, vivamos para la justicia.

Con sus heridas fuisteis curados.

Pues andabais errantes como ovejas, pero ahora os habéis convertido al pastor y guardián de vuestras almas.

Evangelio del día

Lectura del Santo Evangelio según San Juan

(10, 1-10)

En aquel tiempo, dijo Jesús:

«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.

Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.

El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

DOMINGO 26 DE ABRIL «PASCUA 2026»

¡JESÚS RESUCITÓ!

¡ÉL VIVE HOY!

Lectura del santo Evangelio según San Juan 10, 1-10

En aquel tiempo, dijo Jesús:

«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.

Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.

El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

Palabra de Dios.

Oración

Señor Jesús, en este domingo cuarto de Pascua nos dirigimos a ti, como Buen Pastor que conoces mejor que nadie a las ovejas de tu rebaño, la Iglesia, y has dado tu vida por ellas. En este momento de oración contigo queremos pedirte en primer lugar por todos nosotros, los cristianos, para que reconozcamos el amor que nos tienes, “nos conoces por el nombre”, como dice el evangelio, y quieres siempre lo mejor para nosotros. Ayúdanos, Señor, a estar atentos a tu voz y a seguirte en todo aquello que nos propone tu evangelio: “Mis ovejas escuchan mi voz y me siguen”.

Por ser domingo del Buen Pastor, celebramos hoy la jornada mundial de oración por las vocaciones. Ayúdanos, Señor Jesús, a comprender lo que esto significa para todos nosotros, porque hablar de vocación es hablar de todos y cada uno de los cristianos. Cada uno tenemos nuestra vocación. Hemos recibido una llamada de Dios para ejercer una misión en el mundo, siempre al servicio de los demás.

De una manera especial te pedimos hoy, Señor Jesús, por los pastores de la Iglesia que están llamados a prolongar tu misión de Buen Pastor en su quehacer pastoral. Te pedimos también, Señor Jesús, en esta jornada de oración por las vocaciones para que haya jóvenes cristianos dispuestos a acoger tu llamada y seguir la vocación sacerdotal. Sabemos por experiencia que tu llamada a una vocación va acompañada de las gracias necesarias para vivir con alegría la misión que nos encomiendas.

Señor Jesús, alimenta nuestro espíritu con tu Palabra. Queremos dejarnos guiar por la luz de tu verdad. Fortalece nuestra vida con el pan eucarístico que es tu Cuerpo para la vida del mundo. Aumenta nuestro amor a la eucaristía y ayúdanos a seguir tus pasos como buen Pastor. Que la celebración de este domingo nos llene de alegría y sepamos comunicarla a nuestros familiares y amigos. 

Amén.

ÉL SIGUE VIVO ENTRE NOSOTROS

PRUEBA DE ELLO...

Antonio Quintanilla de Yarto – (Toti)

Toti tiene 22 años.

Es seminarista y actualmente cursa 4º de Teología en la Facultad del Norte de España.

En este momento se encuentra en la parroquia de San Martín de Porres, donde es catequista de un grupo de 6º de primaria y de otro grupo de diversas edades que se preparan para la Confirmación. Además, coordina la pastoral de LifeTeen en la parroquia y acompaña al numeroso grupo de monaguillos.

También colabora en la pastoral de sordos y en la revista de liturgia dominical. Asimismo, trabajo los martes y miércoles en la Universidad de la Experiencia de la Facultad de Teología.

Como aficiones, le gusta el fútbol y el tenis; además de practicarlos, disfruta mucho viéndolos, al igual que la Fórmula 1. También le encanta la música, quizá más la de antes que la de ahora.

Es muy de su casa: le gusta traer gente y compartir la mesa, aunque también disfruta de vez en cuando de tomar algo en un bar con amigos.

Antonio Quintanilla de Yarto (Toti)

En este tiempo de Pascua en el que celebramos la Resurrección de Jesús, dinos si Jesús es para ti alguien que vive y te relacionas con él. ¿Quién es Jesús para ti?

¡Cristo vive! Esta es nuestra fe, y esto es lo que celebramos en el tiempo pascual. Pero no como un acontecimiento pasado que recordamos año tras año, sino como una realidad presente: Cristo vive hoy. Ha resucitado para salvar a los hombres.

Jesús es un amigo, EL AMIGO con mayúsculas. Es quien escucha, aunque no siempre hable o no siempre sepamos escucharle. Es también un juez justo: en el sacramento de la penitencia, quien se acerca como acusado siempre sale perdonado. Para mí, Jesús es todo misericordia.

Es mi vida, porque toda ella está orientada hacia Él: por amor, por el amor que le tengo, pero sobre todo porque Él me ha amado primero

¿En qué momentos y cómo se manifiesta esa relación que tienes con Jesús o esa relación de Jesús contigo?

Mi relación con Jesús se da principalmente a través de la oración: el Señor habla al corazón. Se me quedó grabada la frase que dice: «el corazón es el sagrario del hombre». Es el lugar donde se escucha la conciencia, la voz de Dios que susurra y guía hacia la meta de la santidad.

Dios también se manifiesta en las miradas. A veces, en la mirada de otras personas se puede percibir la presencia de Dios.

Mi encuentro con Dios se da muchas veces en conversaciones con otros, en las que Jesús introduce su voz para hablar conmigo. Son diálogos en los que, de algún modo, se hace presente Dios.

En tu opinión, ¿Cuáles pueden ser hoy buenos signos externos que muestren a los demás nuestra fe en que Jesús resucitó y vive?

Aunque se repita mucho y pueda sonar cursi, diría que el signo más importante es el AMOR, en mayúsculas. El amor es el signo visible e invisible que lleva a los hombres a acercarse a Jesús. Dios nos ha amado primero, y su amor es como un imán que nos atrae. En la medida en que sepamos amar como Él, seremos capaces de acercar a otros a ese amor.

¿Y cómo se concreta ese amor?

En la ayuda a los más necesitados: no solo a los pobres, sino también a las personas solas, a quienes sufren, muchos de ellos dentro de nuestras propias parroquias. También en la oración por las personas que amamos y por aquellas con las que compartimos el camino, pero sobre todo por quienes no nos resulta fácil amar. Ahí está el mayor amor de Jesús.

Amando así, podremos mostrar al mundo que Jesús vive hoy.

¿Qué le dirías a uno que no cree en esta verdad de fe: no cree que Jesús, como hombre que fue igual que nosotros, resucitó y vive?

Siempre que me hacen esta pregunta, incluso personas de parroquia, me viene a la mente la imagen de los apóstoles: personajes históricos, hombres como nosotros, pecadores como nosotros, que no entendieron plenamente el mensaje de Jesús.

Ellos lo traicionaron y lo abandonaron. Pero algo ocurrió, algo cambió en sus vidas: pasaron de huir por miedo a dar la vida por Él con valentía. Y no fue simplemente porque conocieran a Jesús, ya le conocían, era su maestro, y aun así le abandonaron. Lo que cambió todo fue el encuentro con Jesús resucitado.

Ese encuentro marcó un antes y un después en sus vidas. Y ese acontecimiento es real.

Hoy, Jesús sigue actuando a través de los miembros de la Iglesia, salvando innumerables vidas: personas que estaban “muertas en vida” y que ni la psicología, ni la ciencia, ni tantas otras cosas que ofrece el mundo han logrado transformar. Ahí está Dios.

Muchas veces, por desgracia, Dios aparece al final del camino, después de haber probado todo lo demás. Qué hermoso sería que todos pudieran encontrarse con Él desde el principio, ahorrándose tantas heridas.

Como decía San Agustín: «Tarde te amé».

III Domingo de Pascua 2026

Primera lectura

Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles

(2, 14. 22-33)

El día de Pentecostés Pedro, poniéndose en pie junto a los Once, levantó su voz y con toda solemnidad declaró:
«Judíos y vecinos todos de Jerusalén, enteraos bien y escuchad atentamente mis palabras.

A Jesús el Nazareno, varón acreditado por Dios ante vosotros con los milagros, prodigios y signos que Dios realizó por medio de él, como vosotros mismos sabéis, a este, entregado conforme al plan que Dios tenía establecido y previsto, lo matasteis, clavándolo a una cruz por manos de hombres inicuos. Pero Dios lo resucitó, librándolo de los dolores de la muerte, por cuanto no era posible que esta lo retuviera bajo su dominio, pues David dice, refiriéndose a él:

“Veía siempre al Señor delante de mí,
pues está a mi derecha para que no vacile.
Por eso se me alegró el corazón,
exultó mi lengua,
y hasta mi carne descansará esperanzada.

Porque no me abandonarás en el lugar de los muertos,
ni dejarás que tu Santo experimente corrupción.
Me has enseñado senderos de vida,
me saciarás de gozo con tu rostro”.

Hermanos, permitidme hablaros con franqueza: el patriarca David murió y lo enterraron, y su sepulcro está entre nosotros hasta el día de hoy. Pero como era profeta y sabía que Dios “le había jurado con juramento sentar en su trono a un descendiente suyo”, previéndolo, habló de la resurrección del Mesías cuando dijo que “no lo abandonará en el lugar de los muertos” y que “su carne no experimentará corrupción”. A este Jesús lo resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.

Exaltado, pues, por la diestra de Dios y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, lo ha derramado. Esto es lo que estáis viendo y oyendo».

Salmo

Señor, me enseñarás el sendero de la vida

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios».
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa,
mi suerte está en tu mano. R/.

Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R/.

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa esperanzada.
Porque no me abandonarás en la región de los muertos,
ni dejarás a tu fiel ver la corrupción. R/.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro

(1, 17-21)

Queridos hermanos:

Puesto que podéis llamar Padre al que juzga imparcialmente según las obras de cada uno, comportaos con temor durante el tiempo de vuestra peregrinación, pues ya sabéis que fuisteis liberados de vuestra conducta inútil, heredada de vuestros padres, pero no con algo corruptible, con oro o plata, sino con una sangre preciosa, como la de un cordero sin defecto y sin mancha, Cristo, previsto ya antes de la creación del mundo y manifestado en los últimos tiempos por vosotros, que, por medio de él, creéis en Dios, que lo resucitó de entre los muertos y le dio gloria, de manera que vuestra fe y vuestra esperanza estén puestas en Dios.

Evangelio del día

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas

(24, 13-35)

Aquel mismo día (el primero de la semana), dos de los discípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos sesenta estadios; iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.

Él les dijo:
«¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?».

Ellos se detuvieron con aire entristecido, Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió:
«Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabes lo que ha pasado allí estos días?».

Él les dijo:
«¿Qué?».

Ellos le contestaron:
«Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron».

Entonces él les dijo:
«¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?».

Y, comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras.

Llegaron cerca de la aldea adonde iban y él simuló que iba a seguir caminando; pero ellos lo apremiaron, diciendo:
«Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída».

Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron.

Pero él desapareció de su vista.

Y se dijeron el uno al otro:
«¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?».

Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:
«Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón».

Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

DOMINGO 19 DE ABRIL «PASCUA 2026»

¡JESÚS RESUCITÓ!

¡ÉL VIVE HOY!

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 24, 13-35

Aquel mismo día (el primero de la semana), dos de los discípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos sesenta estadios; iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.

Él les dijo:
«¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?».

Ellos se detuvieron con aire entristecido, Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió:
«Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabes lo que ha pasado allí estos días?».

Él les dijo:
«¿Qué?».

Ellos le contestaron:
«Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron».

Entonces él les dijo:
«¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?».

Y, comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras.

Llegaron cerca de la aldea adonde iban y él simuló que iba a seguir caminando; pero ellos lo apremiaron, diciendo:
«Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída».

Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron.

Pero él desapareció de su vista.

Y se dijeron el uno al otro:
«¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?».

Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:
«Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón».

Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Palabra de Dios.

Oración

Señor Jesús, los cristianos no somos seguidores de una idea, sino de una persona que eres tú mismo Resucitado, que te haces presente en el camino de nuestra vida como lo hiciste en el camino de aquellos dos discípulos de Emaús. Tú nos conoces, Señor, y te interesas por nuestro estado de ánimo. Cuando nos encontramos entristecidos y parece que nos falla la esperanza, nada mejor que acudir a tu palabra del Evangelio. Tiene valor de eternidad y es capaz de reanimarnos como ocurrió entonces: “¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?”. Jesús, confiamos en ti.

Señor Jesús, creemos que te haces presente entre nosotros, sobre todo en el momento de la celebración de la Eucaristía. Como les ocurrió a aquellos dos discípulos de Emaús, “Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron al partir el pan”. Y añade el texto: “Pero él desapareció de su vista”. Está claro que se refiere a la Eucaristía. Tampoco nosotros, cuando participamos en la misa, te vemos físicamente. Pero creemos que estás presente en el pan y el vino consagrados. Aumenta, Señor, nuestra fe. Ayúdanos a creer. Te pedimos también por muchos cristianos que no participan en la Eucaristía para que descubran tu presencia en la misa.

Señor Jesús, los dos discípulos de Emaús, recuperada la esperanza, volvieron a Jerusalén para encontrarse con sus hermanos en la fe. Gracias, Señor Jesús, porque a través de este evangelio nos muestras que no podemos vivir la fe cristiana en solitario, sino en comunidad, formando parte de la Iglesia. De hecho, “encontraron reunidos a sus compañeros, que estaban diciendo: ‘Es verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón’”. 

Señor Jesús, ayúdanos a descubrir tu presencia en el camino de la vida, en la palabra del evangelio, en la fracción del pan (la misa) y en la comunidad de hermanos en la fe. Las cuatro formas de tu presencia están muy claras en el evangelio de hoy. Ayúdanos a descubrirlas y a revitalizar nuestra relación contigo. 

Amén.

ÉL SIGUE VIVO ENTRE NOSOTROS

PRUEBA DE ELLO...

Carla López Salvador

Carla tiene 30 años.

Trabaja en la Residencia de la Junta de Fuentes Blancas como terapeuta ocupacional y actualmente está finalizando sus estudios de Doctorado en Ciencias de la Salud.

Pertenece a la parroquia de San Pedro de la Fuente donde es catequista del último año de confirmación, coordina el grupo de adolescentes de la misma parroquia dirigido a jóvenes de 13 a 18 años, es miembro del coro y forma parte del consejo parroquial.

Fuera de la parroquia también forma parte del Secretariado para la Pastoral de las Personas con Discapacidad (SEDISBUR).

Entre sus aficiones, se encuentra la música y el deporte; especialmente la natación, disciplina en la que compitió cuando era pequeña.

Carla López Salvador

Durante ocho años ha realizado voluntariado con personas con discapacidad intelectual; colectivo con el que posteriormente ha tenido la oportunidad de trabajar profesionalmente reforzando así su vocación y compromiso social.

Asimismo, le encanta viajar y descubrir nuevos lugares, culturas y experiencias, aunque valora especialmente sus raíces, disfrutando de las fiestas y tradiciones de Burgos como integrante de una de sus peñas, donde comparte momentos muy especiales junto a su familia y amigos. 

En este tiempo de Pascua en el que celebramos la Resurrección de Jesús, dinos si Jesús es para ti alguien que vive y te relacionas con él. ¿Quién es Jesús para ti?

Para muchas personas, la figura de Jesús se percibe como la de un personaje histórico, alguien del pasado que aparece en la Biblia y cuyo modo de pensar puede parecer hoy lejano o incluso anticuado.

«Jesús es el Hijo de Dios hecho hombre», así lo describen las Escrituras.

Para mí, además, es un amigo y un modelo de vida: alguien a quien aspiro a parecerme, al igual que a mis padres, amigos, compañeros de trabajo y otras personas que considero referentes. Su mensaje, basado en el amor, el perdón y la solidaridad con los más desfavorecidos, nos ofrece las claves para ser mejores personas en nuestro día a día.

Podríamos decir que Jesús fue un «influencer» de su tiempo, ya que su forma de vivir y sus enseñanzas han influido y siguen influyendo, en millones de personas a lo largo de la historia.

¿En qué momentos y cómo se manifiesta esa relación que tienes con Jesús o esa relación de Jesús contigo?

Se manifiesta en la Eucaristía de los domingos, en mi compromiso con los niños de catequesis y los adolescentes, en mi trabajo y en los momentos de dificultad y enfermedad.

También, durante los ratos de oración. Intento rezar ayudándome del Evangelio. Aunque, siendo sincera, me cuesta encontrar un momento de silencio durante el día, porque siempre estoy pendiente de muchas cosas. Por eso, cuando me pasa algo importante, paro un momento, cierro los ojos y lo digo en voz alta; así siento que Dios me escucha.

Me acuerdo de como al principio, cuando empecé como catequista, me daba más vergüenza hablar con las personas de mi entorno sobre mi fe, pero ahora ya lo hago con naturalidad.

En tu opinión, ¿Cuáles pueden ser hoy buenos signos externos que muestren a los demás nuestra fe en que Jesús resucitó y vive?

Intento que lo que creo se note en mis acciones del día a día:

En casa, con mi familia, trato de ser paciente y ayudar en lo que puedo.

En mi trabajo, con mis compañeros y residentes, intento ser respetuosa, cercana y actuar con responsabilidad.

Y con mis amigos, procuro ser una persona en la que puedan confiar y con la que se sientan bien.

¿Qué le dirías a uno que no cree en esta verdad de fe: no cree que Jesús, como hombre que fue igual que nosotros, resucitó y vive?

Es difícil de entender la Resurrección para una persona no creyente, puesto que no es algo que se pueda demostrar como algo científico.

Yo no le presionaría a hablar del tema pero, si se diera la oportunidad, le invitaría a preguntarse qué es lo que mueve a tantos misioneros, sacerdotes y laicos a dedicarse por completo a esa vocación encomendada si no estuviera por debajo la fe en Jesús.

¿Qué les hace seguir adelante, si no es la esperanza de que Jesús está vivo y acompaña su vida?

Creo que «todos nacemos con una misión en el mundo», pero depende de cada uno poner a Dios en el centro de su vida.

ENTREGA DE LOS SANTOS ÓLEOS 2026

En la mañana del miércoles 15 de abril una sencilla paraliturgia, en la iglesia de San Pedro de la Fuente, ha servido de marco para la entrega de los Santos Óleos a las parroquias del Arciprestazgo de Burgos-Vena.

Estos óleos: Óleo de los Catecúmenos, Óleo de los Enfermos y el Santo Crisma; fueron bendecidos y repartidos a cada Arcipreste por el arzobispo emérito, Mons. Fidel Herráez el pasado Miércoles Santo durante la misa crismal celebrada en la Catedral.

Estos serán utilizados a lo largo del año en los distintos sacramentos: Bautismo, Confirmación, Orden sacerdotal y Unción de los enfermos.