DOMINGO 10 DE MAYO «PASCUA 2026»

¡JESÚS RESUCITÓ!

¡ÉL VIVE HOY!

Lectura del santo Evangelio según San Juan 14, 15-21

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque mora con vosotros y está en vosotros.

No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».

Palabra de Dios.

Oración

Señor Jesús, nos vamos acercando a la gran fiesta del Espíritu Santo que es Pentecostés. En el evangelio de este domingo sexto de Pascua está ya presente la promesa del Espíritu: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad”. Gracias, Señor Jesús, hablar del Espíritu Santo es hablar de verdad, Espíritu de la verdad, y de amor, Espíritu de amor. En el misterio de la Trinidad de Dios, el Espíritu Santo es el Amor entre Dios Padre y Dios Hijo. El gran regalo de Pascua de resurrección es el Espíritu Santo como Espíritu de amor, que nos capacita para amar como Jesús nos pide en su evangelio.

Señor Jesús, ayúdanos a disponer nuestra vida para recibir el don del Espíritu Santo. Para ello queremos poner en práctica lo que nos dices en el evangelio de hoy: “Si me amáis…  el que me ama, será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él”. El primer fruto del Espíritu Santo es el amor: “Amor, alegría, paz…”  Por eso la insistencia de la palabra de Dios estos días en permanecer en el amor. Tú conoces, Señor, nuestra debilidad. Por eso acudimos a ti para pedir la fuerza de tu Espíritu. Hoy San Pedro nos pide en la segunda lectura “saber dar razón de nuestra esperanza, con delicadeza y con respeto”. Ser discípulos tuyos, Señor Jesús, nos lleva a ser misioneros, a la misión de ser testigos tuyos en nuestro mundo de hoy.

Otro fruto del Espíritu es la alegría. Por eso el mismo evangelio de San Juan un poco más adelante nos dice: “Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor… Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud”. Ayúdanos, Señor Jesús, a percibir en nuestra vida la relación que existe entre estas palabras: El gran regalo de Pascua es el Espíritu Santo. Primer fruto del Espíritu es el amor. Permanecer en el amor nos lleva a la alegría. Confiamos en ti. Creemos tu promesa.  

Amén.

ÉL SIGUE VIVO ENTRE NOSOTROS

PRUEBA DE ELLO...

Mª Carmen Izquierdo Peraita

Carmen tiene 79 años, y es catequista de Confirmación desde hace 44.

Ejerció de maestra durante 8 años hasta que nace su hijo mayor.

Se encuentra muy contenta de poder ayudar a seguir a Jesús hasta donde pueda y devolver a la parroquia tanto como la da a ella y a su familia. Los niños también la enseñan y aprende.

Pertenece a la parroquia San Pedro de la Fuente desde hace 52 años.

He formado parte de grupos de matrimonios y del Consejo Pastoral Parroquial. También durante 20 años ha prestado ayuda en el equipo de limpieza y actualmente forma parte del Coro parroquial.

Entre sus aficiones, destaca la costura y la música. Pertenece a la Peña Guitarrista Burgense.

Mª Carmen Izquierdo Peraita

En este tiempo de Pascua en el que celebramos la Resurrección de Jesús, dinos si Jesús es para ti alguien que vive y te relacionas con él. ¿Quién es Jesús para ti?

Jesús es el Hijo de Dios que se hizo carne humana como nosotros, mandado por el Padre a la tierra para enseñarnos y demostrarnos el mejor camino para ser «felices» aquí y plenamente felices en el cielo. Si todos le siguiésemos, no habría guerras ni discordias, nos querríamos unos a otros y se cumpliría el «Venga a nosotros tu Reino».

Para mí es un Maestro que está siempre con nosotros, vive, nos quiere, nos perdona, nos ayuda, sigue manteniendo este mundo tan imposible de comprender por nuestra corta razón.

La vida sin Dios para mí no tiene sentido.

¿En qué momentos y cómo se manifiesta esa relación que tienes con Jesús o esa relación de Jesús contigo?

Es una relación de dependencia; ahora mismo te estoy pidiendo ayuda para escribir; le siento a mi lado, sobre todo, cuando no llego a algo, Él se encarga de que llegue: cambia la hora, acabo antes, la atrasa al día siguiente, llegamos tarde al evento y yo, etc., etc. Y digo: ¿Cómo puede ser? … Pues Él está ahí. Me pasa muchas veces.

Soy muy pedigüeña, cuando yo no sé, no puedo, etc. le digo: Te lo dejo a ti, me descargo y quedo muy aliviada.

Le doy muchas, muchas gracias por la fe que me da, por la salud, por la familia, las amistades, por las personas consagradas que con tanto cariño trabajan incansables por nosotros, porque me alimenta en la misa diaria y en la oración.

En tu opinión, ¿Cuáles pueden ser hoy buenos signos externos que muestren a los demás nuestra fe en que Jesús resucitó y vive?

Hablando de mi fe, respetando lo que otros piensan y haciendo que ellos me respeten. Gozo mucho cuando me encuentro con personas afines; nos complementamos, ayudamos, animamos, terminamos diciendo: ¡Qué suerte tenemos!

Pueden ser signos: la escucha, meterme en sus problemas, ayudar físicamente en situaciones concretas, comprenderles, visitarles, llamarles y pedir por ellos; que me pidan lo que necesiten, pues me gusta ayudar.

¿Qué le dirías a uno que no cree en esta verdad de fe: no cree que Jesús, como hombre que fue igual que nosotros, resucitó y vive?

Decirles que yo creo que soy mucho más feliz que si no creyese, porque confío en Él. Nuestra religión no enseña nada malo. Nuestra razón nos dice que así como no vemos nuestra alma, no pesa, no tiene color, etc., pero la tenemos. Es espíritu y no puede morir, pues Dios es el Padre de nuestras almas; no le vemos. Mandó a su Hijo para que le viéramos –«Quien me ve a mí, ve al Padre», dice Jesús- Resucitó y nos dijo que también nosotros resucitaremos.

La humanidad y los científicos hemos hecho grandísimos progresos, pero no llegamos al fin último; la respuesta la da la fe. La ciencia y la fe se complementan. Y así como los animales, seres más cercanos a nosotros, no pueden entender como nos comunicamos, hacemos aviones, coches, casas, porque somos superiores a ellos; tampoco nosotros entendemos a Dios y su creación tan inmensa y perfecta porque es superior a nosotros; lo entenderemos cuando vayamos al Cielo.

¿Cómo los mártires, como Jesús, dan la vida perdonando? ¿La alegría que nos proporciona hacer el bien? etc., etc. Si te vale, me alegraría.

DOMINGO 03 DE MAYO «PASCUA 2026»

¡JESÚS RESUCITÓ!

¡ÉL VIVE HOY!

Lectura del santo Evangelio según San Juan 14, 1-12

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».

Tomás le dice:
«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».

Jesús le responde:
«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».

Felipe le dice:
«Señor, muéstranos al Padre y nos basta».

Jesús le replica:
«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.

En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre».

Palabra de Dios.

Oración

Señor Jesús, gracias por tus palabras del evangelio de este domingo. En medio de las situaciones difíciles en las que cada uno podemos encontrarnos, nos dices con todo tu amor y tu poder divino: “No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí”. Tu mensaje siempre es de paz. Y nos pides que creamos en Dios y creamos también en ti.

Cierto, necesitamos la fe para creer lo que nos dices a continuación: “En la casa de mi Padre –lo que llamamos el cielo- hay muchas moradas… Yo voy a prepararos un lugar… para que donde estoy yo, estéis también vosotros”. Tú, Señor Jesús, tienes palabras de vida eterna. Nos prometes el cielo. Quieres estar definitivamente con nosotros en la otra vida. Es tu promesa. Y siempre cumples tu palabra.

Gracias, Señor Jesús, porque no solo nos señalas la meta del cielo, sino que además nos muestras el camino: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Tú, Señor, con tu vida y tu palabra del evangelio, eres el camino que nos lleva al Padre: “Nadie va al Padre sino por mí”.

Gracias a tu Espíritu, Señor Jesús, podemos acercarnos al misterio de tu unión íntima con el Padre, hasta el punto de decirnos hoy en el evangelio: “Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre… Creedme, yo estoy en el Padre y el Padre en mí”. Te pedimos, Señor, con humildad, que la luz de tu Espíritu nos ayude a conocer y a amar este misterio de Dios que es un misterio de amor entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Amén.

ÉL SIGUE VIVO ENTRE NOSOTROS

PRUEBA DE ELLO...

Teresa Chávez Dávila

Teresa es peruana de nacimiento.

Está casada con José Ramón Río Peña, burgalés de nacimiento.

Tiene  2 hijos y 1 nieto.

Maestra de Primaria en Perú y participante de las Comunidades Cristianas de Maestros. También ha trabajado cuidando niños y ancianos. Actualmente está jubilada.

Llegan toda la familia a Burgos en el año 1992.

A partir del año 1995, encontró el camino que Dios le tenía preparado para seguir sirviéndole como voluntaria hasta hoy, en: Los Centros de Cultura Popular de la Mujer en Gamonal, Pastoral de Inmigración, EIRENE Cultura para la Paz, Asociación Peruana “Hijos del Sol” y como voluntaria de Cáritas en la Parroquia San Pedro de la Fuente.

Vive en nuestro barrio de San Pedro de la Fuente desde el año 2015.

Actualmente sigue viviendo agradecida a Dios y a todas las personas con las cuales se ha sentido enriquecida con las vivencias Evangelizadoras de estos años.

En este tiempo de Pascua en el que celebramos la Resurrección de Jesús, dinos si Jesús es para ti alguien que vive y te relacionas con él. ¿Quién es Jesús para ti?

Reconozco la Alegría que siento de tener a Jesús Resucitado Vivo entre nosotros que nos acompaña cada día con su Amor Misericordioso.

Es mi compañero fiel en mi caminar diario y le da sentido a mi Vida. Con Él comparto mis momentos felices y difíciles, mis miedos, mis agradecimientos y me entrego a su Voluntad.

¿En qué momentos y cómo se manifiesta esa relación que tienes con Jesús o esa relación de Jesús contigo?

Nuestra relación se manifiesta a nivel personal en mis Oraciones diarias, en las Oraciones Comunitarias con algunos grupos. En la Eucaristía, que me llena de Felicidad.

En las relaciones con mi familia, con las amistades, con los grupos y personas nuevas que sigo conociendo.

En mis momentos de impotencia frente a las injusticias que vemos a diario refuerza mi Esperanza para compartirla con los que sufren.

Me acompaña en el discernimiento de mis actos. Su Espíritu me ilumina y me da fuerzas para seguir adelante.

En tu opinión, ¿Cuáles pueden ser hoy buenos signos externos que muestren a los demás nuestra fe en que Jesús resucitó y vive?

En cuanto a los signos externos que muestran a los demás nuestra Fe en que Jesús Resucito y VIVE: Están en nuestro testimonio de vida que Jesús nos enseñó con sus Obras de Misericordia, compartiendo nuestros dones y apoyando los esfuerzos de los que defienden la Verdad, la Justicia, la Paz, la Solidaridad.

Participando en los Gestos Públicos de la Pobreza, las Jornadas de Oración, los Círculos del Silencio…

¿Qué le dirías a uno que no cree en esta verdad de fe: no cree que Jesús, como hombre que fue igual que nosotros, resucitó y vive?

Algunas personas que no creen que Jesús VIVE y está con nosotros, valoran mucho el testimonio de vida cristiana de personas que conocen.

Pero si lo puedo intentar con alguien, primero le respetaría si no desea escucharme, luego se me ocurre que si acepta, podría antes informarme de la historia de Mártires del Cristianismo que dieron su Vida por Amor a Dios  y a partir de ahí lo relacionaría con la Vida de Jesús Resucitado y VIVO con Nosotros.

DOMINGO 26 DE ABRIL «PASCUA 2026»

¡JESÚS RESUCITÓ!

¡ÉL VIVE HOY!

Lectura del santo Evangelio según San Juan 10, 1-10

En aquel tiempo, dijo Jesús:

«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.

Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.

El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

Palabra de Dios.

Oración

Señor Jesús, en este domingo cuarto de Pascua nos dirigimos a ti, como Buen Pastor que conoces mejor que nadie a las ovejas de tu rebaño, la Iglesia, y has dado tu vida por ellas. En este momento de oración contigo queremos pedirte en primer lugar por todos nosotros, los cristianos, para que reconozcamos el amor que nos tienes, “nos conoces por el nombre”, como dice el evangelio, y quieres siempre lo mejor para nosotros. Ayúdanos, Señor, a estar atentos a tu voz y a seguirte en todo aquello que nos propone tu evangelio: “Mis ovejas escuchan mi voz y me siguen”.

Por ser domingo del Buen Pastor, celebramos hoy la jornada mundial de oración por las vocaciones. Ayúdanos, Señor Jesús, a comprender lo que esto significa para todos nosotros, porque hablar de vocación es hablar de todos y cada uno de los cristianos. Cada uno tenemos nuestra vocación. Hemos recibido una llamada de Dios para ejercer una misión en el mundo, siempre al servicio de los demás.

De una manera especial te pedimos hoy, Señor Jesús, por los pastores de la Iglesia que están llamados a prolongar tu misión de Buen Pastor en su quehacer pastoral. Te pedimos también, Señor Jesús, en esta jornada de oración por las vocaciones para que haya jóvenes cristianos dispuestos a acoger tu llamada y seguir la vocación sacerdotal. Sabemos por experiencia que tu llamada a una vocación va acompañada de las gracias necesarias para vivir con alegría la misión que nos encomiendas.

Señor Jesús, alimenta nuestro espíritu con tu Palabra. Queremos dejarnos guiar por la luz de tu verdad. Fortalece nuestra vida con el pan eucarístico que es tu Cuerpo para la vida del mundo. Aumenta nuestro amor a la eucaristía y ayúdanos a seguir tus pasos como buen Pastor. Que la celebración de este domingo nos llene de alegría y sepamos comunicarla a nuestros familiares y amigos. 

Amén.

ÉL SIGUE VIVO ENTRE NOSOTROS

PRUEBA DE ELLO...

Antonio Quintanilla de Yarto – (Toti)

Toti tiene 22 años.

Es seminarista y actualmente cursa 4º de Teología en la Facultad del Norte de España.

En este momento se encuentra en la parroquia de San Martín de Porres, donde es catequista de un grupo de 6º de primaria y de otro grupo de diversas edades que se preparan para la Confirmación. Además, coordina la pastoral de LifeTeen en la parroquia y acompaña al numeroso grupo de monaguillos.

También colabora en la pastoral de sordos y en la revista de liturgia dominical. Asimismo, trabajo los martes y miércoles en la Universidad de la Experiencia de la Facultad de Teología.

Como aficiones, le gusta el fútbol y el tenis; además de practicarlos, disfruta mucho viéndolos, al igual que la Fórmula 1. También le encanta la música, quizá más la de antes que la de ahora.

Es muy de su casa: le gusta traer gente y compartir la mesa, aunque también disfruta de vez en cuando de tomar algo en un bar con amigos.

Antonio Quintanilla de Yarto (Toti)

En este tiempo de Pascua en el que celebramos la Resurrección de Jesús, dinos si Jesús es para ti alguien que vive y te relacionas con él. ¿Quién es Jesús para ti?

¡Cristo vive! Esta es nuestra fe, y esto es lo que celebramos en el tiempo pascual. Pero no como un acontecimiento pasado que recordamos año tras año, sino como una realidad presente: Cristo vive hoy. Ha resucitado para salvar a los hombres.

Jesús es un amigo, EL AMIGO con mayúsculas. Es quien escucha, aunque no siempre hable o no siempre sepamos escucharle. Es también un juez justo: en el sacramento de la penitencia, quien se acerca como acusado siempre sale perdonado. Para mí, Jesús es todo misericordia.

Es mi vida, porque toda ella está orientada hacia Él: por amor, por el amor que le tengo, pero sobre todo porque Él me ha amado primero

¿En qué momentos y cómo se manifiesta esa relación que tienes con Jesús o esa relación de Jesús contigo?

Mi relación con Jesús se da principalmente a través de la oración: el Señor habla al corazón. Se me quedó grabada la frase que dice: «el corazón es el sagrario del hombre». Es el lugar donde se escucha la conciencia, la voz de Dios que susurra y guía hacia la meta de la santidad.

Dios también se manifiesta en las miradas. A veces, en la mirada de otras personas se puede percibir la presencia de Dios.

Mi encuentro con Dios se da muchas veces en conversaciones con otros, en las que Jesús introduce su voz para hablar conmigo. Son diálogos en los que, de algún modo, se hace presente Dios.

En tu opinión, ¿Cuáles pueden ser hoy buenos signos externos que muestren a los demás nuestra fe en que Jesús resucitó y vive?

Aunque se repita mucho y pueda sonar cursi, diría que el signo más importante es el AMOR, en mayúsculas. El amor es el signo visible e invisible que lleva a los hombres a acercarse a Jesús. Dios nos ha amado primero, y su amor es como un imán que nos atrae. En la medida en que sepamos amar como Él, seremos capaces de acercar a otros a ese amor.

¿Y cómo se concreta ese amor?

En la ayuda a los más necesitados: no solo a los pobres, sino también a las personas solas, a quienes sufren, muchos de ellos dentro de nuestras propias parroquias. También en la oración por las personas que amamos y por aquellas con las que compartimos el camino, pero sobre todo por quienes no nos resulta fácil amar. Ahí está el mayor amor de Jesús.

Amando así, podremos mostrar al mundo que Jesús vive hoy.

¿Qué le dirías a uno que no cree en esta verdad de fe: no cree que Jesús, como hombre que fue igual que nosotros, resucitó y vive?

Siempre que me hacen esta pregunta, incluso personas de parroquia, me viene a la mente la imagen de los apóstoles: personajes históricos, hombres como nosotros, pecadores como nosotros, que no entendieron plenamente el mensaje de Jesús.

Ellos lo traicionaron y lo abandonaron. Pero algo ocurrió, algo cambió en sus vidas: pasaron de huir por miedo a dar la vida por Él con valentía. Y no fue simplemente porque conocieran a Jesús, ya le conocían, era su maestro, y aun así le abandonaron. Lo que cambió todo fue el encuentro con Jesús resucitado.

Ese encuentro marcó un antes y un después en sus vidas. Y ese acontecimiento es real.

Hoy, Jesús sigue actuando a través de los miembros de la Iglesia, salvando innumerables vidas: personas que estaban “muertas en vida” y que ni la psicología, ni la ciencia, ni tantas otras cosas que ofrece el mundo han logrado transformar. Ahí está Dios.

Muchas veces, por desgracia, Dios aparece al final del camino, después de haber probado todo lo demás. Qué hermoso sería que todos pudieran encontrarse con Él desde el principio, ahorrándose tantas heridas.

Como decía San Agustín: «Tarde te amé».

DOMINGO 19 DE ABRIL «PASCUA 2026»

¡JESÚS RESUCITÓ!

¡ÉL VIVE HOY!

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 24, 13-35

Aquel mismo día (el primero de la semana), dos de los discípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos sesenta estadios; iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.

Él les dijo:
«¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?».

Ellos se detuvieron con aire entristecido, Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió:
«Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabes lo que ha pasado allí estos días?».

Él les dijo:
«¿Qué?».

Ellos le contestaron:
«Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron».

Entonces él les dijo:
«¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?».

Y, comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras.

Llegaron cerca de la aldea adonde iban y él simuló que iba a seguir caminando; pero ellos lo apremiaron, diciendo:
«Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída».

Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron.

Pero él desapareció de su vista.

Y se dijeron el uno al otro:
«¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?».

Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:
«Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón».

Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Palabra de Dios.

Oración

Señor Jesús, los cristianos no somos seguidores de una idea, sino de una persona que eres tú mismo Resucitado, que te haces presente en el camino de nuestra vida como lo hiciste en el camino de aquellos dos discípulos de Emaús. Tú nos conoces, Señor, y te interesas por nuestro estado de ánimo. Cuando nos encontramos entristecidos y parece que nos falla la esperanza, nada mejor que acudir a tu palabra del Evangelio. Tiene valor de eternidad y es capaz de reanimarnos como ocurrió entonces: “¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?”. Jesús, confiamos en ti.

Señor Jesús, creemos que te haces presente entre nosotros, sobre todo en el momento de la celebración de la Eucaristía. Como les ocurrió a aquellos dos discípulos de Emaús, “Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron al partir el pan”. Y añade el texto: “Pero él desapareció de su vista”. Está claro que se refiere a la Eucaristía. Tampoco nosotros, cuando participamos en la misa, te vemos físicamente. Pero creemos que estás presente en el pan y el vino consagrados. Aumenta, Señor, nuestra fe. Ayúdanos a creer. Te pedimos también por muchos cristianos que no participan en la Eucaristía para que descubran tu presencia en la misa.

Señor Jesús, los dos discípulos de Emaús, recuperada la esperanza, volvieron a Jerusalén para encontrarse con sus hermanos en la fe. Gracias, Señor Jesús, porque a través de este evangelio nos muestras que no podemos vivir la fe cristiana en solitario, sino en comunidad, formando parte de la Iglesia. De hecho, “encontraron reunidos a sus compañeros, que estaban diciendo: ‘Es verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón’”. 

Señor Jesús, ayúdanos a descubrir tu presencia en el camino de la vida, en la palabra del evangelio, en la fracción del pan (la misa) y en la comunidad de hermanos en la fe. Las cuatro formas de tu presencia están muy claras en el evangelio de hoy. Ayúdanos a descubrirlas y a revitalizar nuestra relación contigo. 

Amén.

ÉL SIGUE VIVO ENTRE NOSOTROS

PRUEBA DE ELLO...

Carla López Salvador

Carla tiene 30 años.

Trabaja en la Residencia de la Junta de Fuentes Blancas como terapeuta ocupacional y actualmente está finalizando sus estudios de Doctorado en Ciencias de la Salud.

Pertenece a la parroquia de San Pedro de la Fuente donde es catequista del último año de confirmación, coordina el grupo de adolescentes de la misma parroquia dirigido a jóvenes de 13 a 18 años, es miembro del coro y forma parte del consejo parroquial.

Fuera de la parroquia también forma parte del Secretariado para la Pastoral de las Personas con Discapacidad (SEDISBUR).

Entre sus aficiones, se encuentra la música y el deporte; especialmente la natación, disciplina en la que compitió cuando era pequeña.

Carla López Salvador

Durante ocho años ha realizado voluntariado con personas con discapacidad intelectual; colectivo con el que posteriormente ha tenido la oportunidad de trabajar profesionalmente reforzando así su vocación y compromiso social.

Asimismo, le encanta viajar y descubrir nuevos lugares, culturas y experiencias, aunque valora especialmente sus raíces, disfrutando de las fiestas y tradiciones de Burgos como integrante de una de sus peñas, donde comparte momentos muy especiales junto a su familia y amigos. 

En este tiempo de Pascua en el que celebramos la Resurrección de Jesús, dinos si Jesús es para ti alguien que vive y te relacionas con él. ¿Quién es Jesús para ti?

Para muchas personas, la figura de Jesús se percibe como la de un personaje histórico, alguien del pasado que aparece en la Biblia y cuyo modo de pensar puede parecer hoy lejano o incluso anticuado.

«Jesús es el Hijo de Dios hecho hombre», así lo describen las Escrituras.

Para mí, además, es un amigo y un modelo de vida: alguien a quien aspiro a parecerme, al igual que a mis padres, amigos, compañeros de trabajo y otras personas que considero referentes. Su mensaje, basado en el amor, el perdón y la solidaridad con los más desfavorecidos, nos ofrece las claves para ser mejores personas en nuestro día a día.

Podríamos decir que Jesús fue un «influencer» de su tiempo, ya que su forma de vivir y sus enseñanzas han influido y siguen influyendo, en millones de personas a lo largo de la historia.

¿En qué momentos y cómo se manifiesta esa relación que tienes con Jesús o esa relación de Jesús contigo?

Se manifiesta en la Eucaristía de los domingos, en mi compromiso con los niños de catequesis y los adolescentes, en mi trabajo y en los momentos de dificultad y enfermedad.

También, durante los ratos de oración. Intento rezar ayudándome del Evangelio. Aunque, siendo sincera, me cuesta encontrar un momento de silencio durante el día, porque siempre estoy pendiente de muchas cosas. Por eso, cuando me pasa algo importante, paro un momento, cierro los ojos y lo digo en voz alta; así siento que Dios me escucha.

Me acuerdo de como al principio, cuando empecé como catequista, me daba más vergüenza hablar con las personas de mi entorno sobre mi fe, pero ahora ya lo hago con naturalidad.

En tu opinión, ¿Cuáles pueden ser hoy buenos signos externos que muestren a los demás nuestra fe en que Jesús resucitó y vive?

Intento que lo que creo se note en mis acciones del día a día:

En casa, con mi familia, trato de ser paciente y ayudar en lo que puedo.

En mi trabajo, con mis compañeros y residentes, intento ser respetuosa, cercana y actuar con responsabilidad.

Y con mis amigos, procuro ser una persona en la que puedan confiar y con la que se sientan bien.

¿Qué le dirías a uno que no cree en esta verdad de fe: no cree que Jesús, como hombre que fue igual que nosotros, resucitó y vive?

Es difícil de entender la Resurrección para una persona no creyente, puesto que no es algo que se pueda demostrar como algo científico.

Yo no le presionaría a hablar del tema pero, si se diera la oportunidad, le invitaría a preguntarse qué es lo que mueve a tantos misioneros, sacerdotes y laicos a dedicarse por completo a esa vocación encomendada si no estuviera por debajo la fe en Jesús.

¿Qué les hace seguir adelante, si no es la esperanza de que Jesús está vivo y acompaña su vida?

Creo que «todos nacemos con una misión en el mundo», pero depende de cada uno poner a Dios en el centro de su vida.

DOMINGO 12 DE ABRIL «PASCUA 2026»

¡JESÚS RESUCITÓ!

¡ÉL VIVE HOY!

Lectura del santo Evangelio según San Juan 20, 19-31

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
«Paz a vosotros».

Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».

Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
«Hemos visto al Señor».

Pero él les contestó:
«Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo».

A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
«Paz a vosotros».

Luego dijo a Tomás:
«Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente».

Contestó Tomás:
«Señor mío y Dios mío!».

Jesús le dijo:
«¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto».

Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

Palabra de Dios.

Oración

Señor Jesús, después de siete días seguimos celebrando con alegría el hecho más grandioso que ha ocurrido en la historia de la humanidad. Tu Cuerpo muerto, que fue depositado en el sepulcro de Jerusalén, “resucitó al tercer día y vive”. Es el acontecimiento más importante de nuestra fe, que se fundamenta en un hecho acreditado por la palabra y la vida de los que fueron testigos de tu presencia como Resucitado: “A este Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo resucitó, de lo cual todos nosotros somos testigos”.

El evangelio de hoy nos permite situarnos en la tarde-noche de aquel primer día de la semana en que tú te hiciste presente entre tus discípulos. Gracias, Jesús, porque has querido hacerte visible en medio de tus discípulos cuando estaban reunidos. Gracias porque les has enseñado las manos y el costado para que se convencieran de que eres tú mismo en persona, el crucificado que has resucitado. Gracias porque el saludo de paz que les repites hasta tres veces en el evangelio de hoy, es también para nosotros: “Paz a vosotros”. Con este deseo de paz, queremos unirnos hoy a la oración de toda la Iglesia por la paz en el mundo.

Gracias, Señor Jesús, porque, a través del apóstol Tomás, prototipo del hombre descreído de nuestro tiempo, nos diriges una amable corrección que nos hace mucho bien: “No seas incrédulo, sino creyente”. Y nos alegra recibir tus palabras de bienaventuranza: “Bienaventurados los que crean sin haber visto”. Gracias, Señor Jesús, porque este evangelio ha sido escrito “para que creamos que tú eres el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengamos vida en tu nombre”.

Hoy, domingo de la misericordia, “damos gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia”. Como bien dijo el Papa Francisco en el título de uno de sus libros, “El nombre de Dios es Misericordia”. Cierto, el mensaje central del evangelio es amor y misericordia. ¡Dios de misericordia infinita! Acrecienta en nosotros los dones de tu gracia. Ayúdanos a vivir la fe, la esperanza y el amor. Jesús Resucitado, ten misericordia de nosotros que confiamos en ti.

Amén.

ÉL SIGUE VIVO ENTRE NOSOTROS

PRUEBA DE ELLO...

Elvira Josefina Pedroza Domínguez

Elvira es de Venezuela.

Trabaja con personas mayores dependientes, vive en el barrio desde hace tres años, está casada y tiene tres hijos.

Se encuentra vinculada a la Parroquia de San Pedro de la Fuente, como catequista de niños de Comunión, es integrante de la Medalla Milagrosa, pertenece al grupo de Evangelización y es miembro de la Cofradía de la Oración en el Huerto y Ntra. Señora de los Dolores.

Elvira Pedroza Domínguez

En este tiempo de Pascua en el que celebramos la Resurrección de Jesús, dinos si Jesús es para ti alguien que vive y te relacionas con él. ¿Quién es Jesús para ti?

Estoy completamente segura de que Jesús vive y está presente en los Sacramentos, especialmente en la Eucaristía y en mi vida. Y sí que tengo una estrecha relación con él.

Jesús para mí, es el centro de mí vida, es todo: mí Dios hecho carne, el salvador del mundo, es mí fuerza, es mi paz, es mí esperanza, es mí guía, es mí refugio, es mí razón para vivir. Jesús por ser mí Padre, es un amigo muy cercano, con quien puedo conversar íntimamente desde el corazón. Jesús es mi gran Maestro, porque nos enseña, a través de su palabra, a amar, a perdonar, a ser humildes de corazón, generosos, y a ser portadores de su palabra.

¿En qué momentos y cómo se manifiesta esa relación que tienes con Jesús o esa relación de Jesús contigo?

El principal momento de mí relación con Jesús, comienza con la ORACIÓN, ese dialogo amoroso, del que habla Santa Teresa de Licieux, a primera hora de la mañana y seguidamente con la escucha y meditación del Evangelio del día. Asimismo, realizo otra ORACIÓN, en una hora del día, al Sagrado Corazón de Jesús. Y antes de dormir, es el último dialogo del día con Jesús. Los otros momentos en que se manifiesta mi relación con Jesús es en, todas mis actividades diarias, tanto en el hogar como en el trabajo; como consuelo y compañía en los momentos de dificultad o enfermedad de mi familia y amigos; en el servicio y amor al prójimo; y en la lectura de su Palabra, ya que, a través de ella, Jesús me habla y me guía.

 Al responder cómo se manifiesta Jesús, en mi relación con él, escribiría un libro, ya que Jesús no sólo se manifiesta en las cosas extraordinarias que me suelen ocurrir, sino, en lo más profundo de mi corazón; cuando siento una paz interior en medio de circunstancias difíciles; haciéndome más paciente o compasiva, amorosa, bondadosa, cuando doy un perdón, aunque me cueste, esta transformación interior también es una forma en la que Jesús se manifiesta en mí. Muchas veces, en personas que me ayudan, me animan con palabras de aliento o que aparecen justo cuando más lo necesito. Ahí puedo percibir el amor de Jesús.

Por otra parte, Jesús se manifiesta en una certeza interior muy profunda, de que no estoy sola, de que hay alguien caminando conmigo, guiándome y sosteniéndome incluso cuando no lo veo claramente.

En tu opinión, ¿Cuáles pueden ser hoy buenos signos externos que muestren a los demás nuestra fe en que Jesús resucitó y vive?

En mi opinión estos pueden ser algunos signos que demuestran nuestra fe en Jesús resucitado y vivo:

  • El Amor: No es suficiente decir que creemos en Jesús Resucitado, sino demostrarlo ayudando, sirviendo, y estando dispuestos para quienes más nos necesiten. Demostrando un buen trato a las personas.
  • La Paz interior: Para mí es un signo muy fuerte, porque esta paz permanece incluso en medio de circunstancias difíciles, eso demuestra que mi esperanza no depende de ellas, sino de que Jesús está vivo.
  • El Perdón: Cuando hay capacidad de perdonar de verdad, ya que no es algo fácil. Cuando alguien ve que yo he perdonado a una persona, puede presentir que hay algo más grande en mí: la presencia de Jesús vivo.
  • Una vida coherente: Es decir, una forma de vivir que refleje lo que creo, mis valores, mi forma de actuar, no se trata de ser perfectos, sino de intentar vivir según el Evangelio cada día.
  • Compartir la fe sin miedo: Es decir, hablar de Jesús con naturalidad, dar testimonio cuando surge la oportunidad, sin imponer, pero sin avergonzarme. Si de verdad creo que él vive, debería demostrarse en lo que digo.
  • La Esperanza: Demostrar que, pase lo que pase, confío en que Jesús tiene la última palabra. Sin pesimismo.
  • La Oración constante y el testimonio público: Es un signo muy importante, ya que a través de ella nos comunicamos diariamente con Jesús, al levantarnos, al bendecir la mesa, en cualquier hora del día, asistiendo a misa, haciendo la señal de la cruz, bendiciendo a nuestros hijos, al acostarnos, confesándonos y haciendo una vida en Oración comunitaria, participando en la vida de la Iglesia, demuestra que la fe está viva.

¿Qué le dirías a uno que no cree en esta verdad de fe: no cree que Jesús, como hombre que fue igual que nosotros, resucitó y vive?

En primer lugar, le hablaría con respeto y cercanía, sin imponer.

Le compartiría que mí fe no se basa sólo en lo que me han enseñado, sino en una experiencia personal. Le explicaría que, para mí, Jesús no es alguien del pasado, sino alguien vivo que ha transformado mi manera de pensar, de actuar, de amar y de enfrentar la vida. Que en momentos difíciles he sentido paz, fuerza y esperanza de una forma que no puedo explicar.

También le diría que mí fe, en que Jesús resucitó, no es solo una creencia, sino un hecho que cambió la historia y la vida de millones de personas.

Y por otra parte, le invitaría a abrirse un poco, a la posibilidad de experimentar que Jesús cambia nuestra vida.

CALENDARIO DE PASCUA ‘2026’

¡CRISTO RESUCITÓ!

y

SIGUE VIVO ENTRE NOSOTROS

“Cristo vive y te quiere vivo. Él está en ti, está contigo. Por más que te alejes, allí está el Resucitado, llamándote y esperándote. Cuando te sientas tocado por la tristeza, las dudas o los fracasos, Él estará allí para devolverte la fuerza y la esperanza”, son las palabras con las que comienza el Papa Francisco la Exhortación Apostólica «VIVE CRISTO, ESPERANZA NUESTRA» dirigida principalmente a los jóvenes.

La verdad fundamental de nuestra fe es que Cristo resucitó y vive. Así lo dice San Pablo: “Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra predicación y vana también nuestra fe… Pero Cristo ha resucitado de entre los muertos y es primicia de los que han muerto” (1Cor 15, 14.20). Es decir, Cristo ha resucitado primero y es garantía de que también nosotros resucitaremos.

Si esto es verdad –así lo creemos- nuestra fe cristiana se fundamenta en la victoria de la vida sobre la muerte, del bien sobre el mal, de la verdad sobre la mentira, del gozo y la esperanza sobre la tristeza y la desesperación.

Este tiempo de Pascua queremos hacerte partícipe de la alegría pascual a través del testimonio de unas personas que viven y comparten su vida de fe entre nosotros.

Cada semana de Pascua una persona aparecerá en nuestra página para testimoniar su fe. Deseamos que lo disfrutes con nosotros.

Abril

Domingo

05

Domingo de Resurrección

Domingo

12

II Domingo de Pascua

Domingo

19

III Domingo de Pascua

Domingo

26

IV Domingo de Pascua

Mayo

Domingo

03

V Domingo de Pascua

Domingo

10

VI Domingo de Pascua

Domingo

17

VI Domingo de Pascua

Domingo

24

Solemnidad de Pentecostés

DOMINGO 05 DE ABRIL «PASCUA 2026»

¡JESÚS RESUCITÓ!

¡ÉL VIVE HOY!

Lectura del santo Evangelio según San Juan 20, 1-9

El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.

Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo:
«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró.

Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte.

Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.

Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

Palabra de Dios.

Oración

Señor y Dios nuestro, Jesucristo Resucitado. Hoy celebramos la Pascua, porque tú, Jesús, has pasado de la muerte a la vida, has resucitado. ¡Aleluya! ¡Alegrémonos, porque Jesús resucitó y vive! ¡Alabemos al Señor, nuestro Dios!

Celebremos hoy con alegría la fiesta más importante de nuestra fe cristiana: la Resurrección. No se trata solo de que tú, Jesús, como Hijo de Dios, has resucitado de la muerte, sino también de que, al resucitar, has traspasado las puertas de la muerte haciendo posible que tu Resurrección sea una realidad también para nosotros. Desde esta experiencia única, la muerte ya no tiene la última palabra.

El evangelio de hoy tiene dos palabras que encierran una gran enseñanza para todos nosotros: “Vio y creyó”. Cuando Pedro y Juan, tras recibir la información de María Magdalena, fueron a comprobar que el sepulcro estaba vacío, dice el mismo San Juan que lo escribió: “Vio y creyó”. ¿Qué vio y qué creyó? Esta es la pregunta que merece la pena responder en el evangelio de hoy.

Vio los lienzos de tela, la túnica de lino que había envuelto el cuerpo muerto de Jesús; lienzos y sudario “tendidos en el suelo”, o sea, aplanados a ras de suelo. No estaba tu cuerpo, Señor Jesús, y habías dejado tu imagen impresa en la túnica. Y Juan, que lo cuenta, creyó que habías cumplido tu palabra: “Al tercer día resucitaré”.  

Así lo creemos nosotros porque creemos en ti, Jesús Resucitado. Por el bautismo hemos muerto con Cristo al pecado y hemos resucitado contigo a una vida nueva. Por eso nos dice San Pablo en la 2ª lectura: “Si habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba… Aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra”.

La fe en tu resurrección, Señor Jesús, nos permite vivir con esperanza y con alegría, porque tu victoria sobre la muerte conlleva también la victoria del bien sobre el mal, de la verdad sobre la mentira, del amor sobre el odio, de la paz sobre la violencia, de la luz sobre las tinieblas, de la alegría sobre la tristeza. Tu fe nos aporta, Señor, esta opción esperanzada y optimista de la vida. Que así sea.

Amén.

ÉL SIGUE VIVO ENTRE NOSOTROS

PRUEBA DE ELLO...

D. Santiago Giráldez Fernández

Santiago es un sacerdote perteneciente a la Congregación de la Misión de San Vicente de Paúl  (Padres Paúles).

Tiene 83 años.

Desde su ordenación en 1967, ejerció el ministerio sacerdotal, casi siempre como Párroco, con otros períodos combinando también con la docencia y administración, en diversos destinos: Inglaterra, Salamanca (más de 25 años), Marín, Gijón, Cádiz u Orense.

Actualmente desde hace casi tres años, se encuentra destinado como superior de nuestra Comunidad de Burgos, en la calle Emperador 1, junto a nuestra parroquia de San Pedro de la Fuente.

En ella ha podido colaborar varias veces en alguna actividad pastoral como las confesiones de los niños y niñas de nuestra catequesis.

Santiago Giráldez Fernández

En este tiempo de Pascua en el que celebramos la Resurrección de Jesús, dinos si Jesús es para ti alguien que vive y te relacionas con él. ¿Quién es Jesús para ti?

Para mí, Jesús es el modelo de vida que Él me invita a seguir: «Os he dado ejemplo, para que lo que yo he hecho, lo hagáis también vosotros». 

Al haberme Él regalado el ministerio sacerdotal, me encomienda, como a los Apóstoles, la misión de ser su testigo en el mundo. 

Muy en particular, como miembro de la Congregación de los Paúles, me encomienda el testimonio de su amor afectivo y efectivo con los pobres;  ese es nuestro carisma en la Iglesia.

¿En qué momentos y cómo se manifiesta esa relación que tienes con Jesús o esa relación de Jesús contigo?

Fundamentalmente en la celebración y administración de los sacramentos.

La eucaristía diaria es la fuente de vida: «El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna».

Cuando administro el sacramento de la penitencia, me siento abrumado   por su amor, porque, siendo yo pecador, se sirve de mí para comunicar su perdón y su amor a los demás.

En tu opinión, ¿Cuáles pueden ser hoy buenos signos externos que muestren a los demás nuestra fe en que Jesús resucitó y vive?

Todas las obras de amor y ayuda a los necesitados son los mejores signos de que Jesús está vivo entre nosotros. 

El ejemplo de tantas personas que, también en nuestros días, además de ejercer el amor con el prójimo, dan su vida por Dios y el Evangelio, es un testimonio irrefutable de que Jesús vive en el mundo.

¿Cuántos son los que cada día en el mundo son perseguidos y martirizados a causa de su fe en Cristo Resucitado?

¿Qué le dirías a uno que no cree en esta verdad de fe: no cree que Jesús, como hombre que fue igual que nosotros, resucitó y vive?

A Jesús no lo podemos ver y tocar físicamente como lo vieron los Apóstoles. 

Lo vemos y tocamos en la persona de nuestros prójimos:«Todo lo que hagáis a cualquiera de vuestros hermanos, a mí me lo hacéis». 

«Jesús sigue vivo y presente en la persona de nuestro prójimo» Observa la bondad que hay en nuestro mundo manifestada en la dedicación de muchas personas e instituciones al servicio de los demás, y te convencerás de ello.

CALENDARIO DE SEMANA SANTA «2026»

SEMANA SANTA

Semana en la que celebramos y actualizamos los misterios centrales de nuestra fe: la muerte en Cruz del Dios encarnado y su gloriosa resurrección. El paso, doloroso y complicado, por la muerte a la Vida, siempre dichosa, que no acaba.

Días para revivir la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, su última cena –memorial de su entrega y testamento vital para los suyos-, su dolorosa agonía y muerte, y, sobre todo, por ser lo que permanece, su resurrección gloriosa.

Días para tomar conciencia de que Jesús, que pasó por ese trance por amor a la humanidad, vive hoy y camina con nosotros, también cuando el sufrimiento se hace presente en nuestra vida.

En esta nueva edición de nuestro Calendario de Semana Santa; te invitamos a revivir los momentos clave de la Pasión y el Triduo Pascual. Cada día incluye una breve reflexión, acompañada de unas preguntas y una oración que te ayudarán a vivir este tiempo con mayor sentido.

Marzo

Domingo

29

Domingo de Ramos

Abril

Jueves

02

Jueves Santo

Viernes

03

Viernes Santo

¡Jesús está vivo!

DOMINGO 08 DE JUNIO «PASCUA 2025»

¡JESÚS RESUCITÓ!

¡ÉL VIVE HOY!

Lectura del santo Evangelio según San Juan 20, 19-23

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
«Paz a vosotros».
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».
Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

Palabra de Dios.

Oración

“Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo. Don en tus dones espléndido, luz que penetra las almas, fuente del mayor consuelo”. Cierto, Señor Jesús, hoy es el día del Espíritu de Dios, tu Espíritu, Tú mismo, que, aunque has ascendido al cielo con el Padre, sigues presente entre nosotros por medio de tu Espíritu, el Espíritu Santo. Eres luz que penetra las almas y fuente del mayor consuelo. Acudimos a ti con la confianza de que iluminas nuestra vida para que sigamos el buen camino que nos hace felices y nos aporta el mayor consuelo.

“Ven, dulce huésped del alma, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos. Mira el vacío del hombre, si tú le faltas por dentro”. Tú nos has dicho, Señor Jesús, “el que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él”. El Espíritu de Dios o Espíritu Santo se manifiesta en el amor. Por el amor, habita en nosotros. Es dulce huésped del alma que da calor y vida a nuestra existencia y a todo nuestro entorno.

“Ven, Espíritu de Amor, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, guía al que tuerce el sendero”. Señor Jesús, tú mismo nos dijiste “Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros y seréis mis testigos… hasta el confín de la tierra”. Conocemos bien nuestra debilidad, Señor; por eso necesitamos la fuerza de tu Espíritu que nos infunde el don de fortaleza. Ojalá invoquemos una y muchas veces el don de tu Espíritu.

“Reparte tus siete dones, según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia, dale al esfuerzo su mérito, salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno”. Ayúdanos, Señor Jesús, a recordar los siete dones de tu Espíritu: sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios. Y con tu ayuda, experimentaremos los frutos del Espíritu en nosotros: amor, alegría, paz, comprensión, amabilidad, bondad, lealtad, mansedumbre, dominio de sí. Así nos preparamos nosotros y toda la Iglesia para un nuevo Pentecostés.  

Amén.

ÉL SIGUE VIVO ENTRE NOSOTROS

PRUEBA DE ELLO...

Gabriel Moreno Cerezo

Gabriel es natural de Valluércanes un pueblo cerca de Pancorbo en la provincia de Burgos.

Es el pequeño de tres hermanos.

Fue ordenado sacerdote en el año 1992.

Su primer año de ministerio lo ejerció como Vicario Parroquial en la Parroquia de San Pedro Regalado en Aranda de Duero.

En una primera etapa estuvo destinado como párroco en Castrillo de la Vega y pueblos cercanos como: Berlangas de Roa, Hoyales de Roa y Fuentecén.

Después pasó a ser párroco de Gumiel de Izán y alrededores como: Quintana del Pidio, Bahabón de Esgueva, Oquillas, Tubilla del Lago, Valdeande, Villanueva de Gumiel y Villalbilla de Gumiel.

Actualmente es el párroco de nuestra Iglesia de San Pedro de la Fuente desde hace nueve años.

Desde el año 2022 es el representante de Cáritas en el Arciprestazgo de Burgos-Vena y en el 2023 fue nombrado Arcipreste del mismo Arciprestazgo.

En este tiempo de Pascua en el que celebramos la Resurrección de Jesús, dinos si Jesús es para ti alguien que vive y te relacionas con él. ¿Quién es Jesús para ti?

Por supuesto que sí; es el que vive para darnos Vida.

¿En qué momentos y cómo se manifiesta esa relación que tienes con Jesús o esa relación de Jesús contigo?

Trato de tenerlo presente durante toda la jornada, pero la relación se hace especialmente intensa en la celebración de la Eucaristía.

En tu opinión, ¿Cuáles pueden ser hoy buenos signos externos que muestren a los demás nuestra fe en que Jesús resucitó y vive?

El respeto, la tolerancia, la cercanía… etc. guiadas por la oración.

¿Qué le dirías a uno que no cree en esta verdad de fe: no cree que Jesús, como hombre que fue igual que nosotros, resucitó y vive?

Nada. Acostumbro a pedir en mi oración que Jesús se haga el encontradizo con todas las personas que aún no han tenido la suerte de conocerle.

DOMINGO 01 DE JUNIO «PASCUA 2025»

¡JESÚS RESUCITÓ!

¡ÉL VIVE HOY!

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 24, 46-53

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Así está escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se proclamará la conversión para el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén.
Vosotros sois testigos de esto. Mirad, yo voy a enviar sobre vosotros la promesa de mi Padre; vosotros, por vuestra parte, quedaos en la ciudad hasta que os revistáis de la fuerza que viene de lo alto».
Y los sacó hasta cerca de Betania y, levantando sus manos, los bendijo.
Y mientras los bendecía, se separó de ellos, y fue llevado hacia el cielo.
Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.

Palabra de Dios.

Oración

Dios todopoderoso, concédenos exultar de gozo y alegrarnos con religiosa acción de gracias, porque la Ascensión de Jesucristo, tu Hijo, es ya nuestra victoria; y, donde nos ha precedido él, que es nuestra cabeza, esperamos llegar también nosotros, como miembros de su cuerpo.

Con estas palabras, oramos hoy a Dios como miembros de tu Iglesia y nos sentimos unidos a ti, Señor Jesús. Al mismo tiempo que celebramos con alegría tu Ascensión a la gloria del cielo, alientas nuestra esperanza de llegar también nosotros a gozar de tu gloria en el cielo. Así nos lo dice hoy la segunda lectura: “El Padre de la gloria nos dé espíritu de sabiduría para que comprendamos cuál es la esperanza a la que nos llama y cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos”.

Hay una expresión que se repite en el evangelio –final de San Lucas- y en la primera lectura –comienzo de los Hechos- Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y hasta el confín de la tierra” (Hch 1, 8). “Comenzando por Jerusalén, vosotros sois testigos de esto” (Lc 24, 48). En el momento de ascender al cielo, nos has dejado, Señor Jesús, una misión para nuestro quehacer en la tierra, la misión de ser tus testigos en el mundo. Ayúdanos, Señor Jesús, a dar testimonio de amor ti y al prójimo, a defender la verdad y la justicia, a ser portadores de paz y alegría. Sí, queremos dar testimonio de tu mensaje del evangelio con nuestras obras y nuestras palabras. La misma misión que tú has cumplido, Señor, en la tierra, hemos de realizarla ahora nosotros que somos tu Iglesia.

Para ser tus testigos, Señor Jesús, nos concedes la fuerza de tu Espíritu. Esto quiere decir que no es misión imposible; contamos con la fortaleza del Espíritu Santo. Lo hemos recibido cada uno de nosotros en el bautismo y sobre todo en la confirmación al ser ungidos con el santo crisma: N. (mi nombre) recibe por esta señal el don del Espíritu Santo. Ayúdanos, Señor, a actualizar en nuestra vida el inestimable don del Espíritu que hemos recibido.

Amén.

ÉL SIGUE VIVO ENTRE NOSOTROS

PRUEBA DE ELLO...

Germán Martínez García

Germán tiene 25 años.

Colabora en la parroquia de la Asunción de nuestra Señora de Villalbilla de Burgos.

Trabaja en la empresa de inserción de Caritas Burgos, exactamente en el catering El gusto.

Enfocó su vida laboral en el mundo de la cocina desde que terminó el instituto, formándose en la escuela de hostelería y, por una “casualidad”, para él atribuida a la virgen, empezó a trabajar en el gusto.

Como afición tiene el folclore, pero sobretodo organizar y participar de las actividades en la asociación del pueblo, dónde ahí tiene su vida, su familia y sus amigos.

En este tiempo de Pascua en el que celebramos la Resurrección de Jesús, dinos si Jesús es para ti alguien que vive y te relacionas con él. ¿Quién es Jesús para ti?

Para mí Jesús es un amigo, alguien más en mi día a día, pero alguien a quien tengo por confidente, alguien que sé que está presente en mi vida y me va guiando por el camino.

Con estas palabras doy por hecho que Jesús es alguien que vive.

¿En qué momentos y cómo se manifiesta esa relación que tienes con Jesús o esa relación de Jesús contigo?

En cualquier momento, le puedo hablar, contarle, preguntarle, pedirle, darle gracias… sin importar donde esté.

Obviamente el encuentro se intensifica en la presencia eucarística, en momentos de oración y de recogimiento.

En tu opinión, ¿Cuáles pueden ser hoy buenos signos externos que muestren a los demás nuestra fe en que Jesús resucitó y vive?

Creo que el mejor signo visible es la expresión física: «la alegría». Transmitir alegría, un cristiano tiene que ser alegre y tiene que contagiar la alegría. Alguien que tiene una buena noticia no la dice triste, por eso creo que una sonrisa es un buen signo.

«El darte». Darte a los hermanos, al prójimo, ayudar a la gente que te rodea que se cruza en el camino sin esperar nada a cambio.

«Lo litúrgico». Una liturgia viva, alegre, que transmita realmente lo que celebra, el sacrificio que culmina con vida por amor.

¿Qué le dirías a uno que no cree en esta verdad de fe: no cree que Jesús, como hombre que fue igual que nosotros, resucitó y vive?

Decirle para convencerle, no le diría nada, le invitaría a conocer testimonios de fe, a participar de la misa, a escuchar la palabra.

Y le invitaría a estar dispuesto a escuchar.