SAN MARTÍN (Isar – Burgos)

SAN MARTÍN

El santo que compartió su manto

San Martín

 

Ubicación: Iglesia de San Martín

 

Isar – Burgos

 

 

Hoy viajamos hasta Isar, en la provincia de Burgos, para conocer la historia de uno de los santos más populares de Europa y descubrir cómo su figura ocupa un lugar privilegiado en una de las grandes joyas artísticas de esta localidad burgalesa: la iglesia de San Martín.

 

En su magnífico retablo mayor encontramos la imagen de San Martín de Tours, revestido como obispo, con mitra, báculo y libro.

 

UN MANTO PARTIDO EN DOS

Martín nació hacia los años 316-317 en Panonia, territorio que actualmente forma parte de Hungría. Era hijo de un oficial del ejército romano y pasó parte de su juventud en Pavía, en la actual Italia. Aunque sus padres no eran cristianos, Martín comenzó desde muy joven a sentirse atraído por el cristianismo. Sin embargo, siguiendo la tradición familiar y las obligaciones de la época, terminó entrando en el ejército romano y fue destinado a la Galia.

 

Fue precisamente siendo soldado cuando ocurrió el episodio que marcaría para siempre su historia. Durante una fría noche de invierno, Martín encontró junto al camino a un hombre pobre que apenas tenía ropa para protegerse del frío. Martín no tenía nada que ofrecerle, así que tomó su propia capa, la cortó con su espada en dos partes y entregó la mitad al mendigo.

 

Aquella noche, Martín tuvo un sueño en el que vio a Jesús vestido con aquella mitad de su manto. Aquel acontecimiento transformó profundamente su vida y poco después recibió el bautismo.

 

DEL EJÉRCITO A LA VIDA RELIGIOSA

Después de abandonar definitivamente la vida militar, Martín buscó una existencia dedicada a la oración y al servicio de Dios.

 

Se acercó al obispo San Hilario de Poitiers y terminó fundando una comunidad monástica cerca de Tours. Su forma sencilla de vivir, su preocupación por los pobres y su cercanía a las personas hicieron que fuera cada vez más conocido. Finalmente, en el año 371 fue elegido obispo de Tours.

 

Pero Martín no quiso vivir como un personaje poderoso. Continuó llevando una vida austera y permaneciendo cerca especialmente de los pobres, enfermos y necesitados.

 

Por este motivo, aunque muchas imágenes lo representan vestido con las ropas propias de un obispo, el símbolo que mejor resume toda su vida continúa siendo aquel manto dividido en dos.

 

SAN MARTÍN EN ISAR

Y para encontrar una devoción histórica a San Martín no tenemos que viajar hasta Francia.

A unos 22 kilómetros de Burgos encontramos la localidad de Isar, cuya historia aparece documentada ya a comienzos del siglo XI.

 

Durante siglos contó con dos parroquias, San Martín y Santa María, que terminaron uniéndose en 1871 bajo la parroquia de San Martín.

 

La iglesia dedicada al santo conserva elementos de diferentes épocas. Cuenta con restos románicos, una portada románico-gótica, estructuras góticas, un ábside renacentista y una gran torre barroca levantada en 1734.

 

Su interior guarda además una pila bautismal románica y otras interesantes obras de arte.

 

UNA JOYA DEL RENACIMIENTO BURGALÉS

Pero si hay algo que sorprende al entrar en esta iglesia es su extraordinario retablo mayor dedicado a San Martín.

 

Fue realizado a mediados del siglo XVI por Domingo de Amberes, uno de los importantes escultores que trabajaron en tierras burgalesas durante el Renacimiento.

 

La Archidiócesis de Burgos lo fecha en 1557, mientras que la documentación de su restauración lo sitúa hacia 1560. Su policromía estuvo vinculada a Pedro Ruiz de Camargo y Juan de Cea.

 

El retablo está organizado en predela, tres cuerpos y ático, con grandes columnas corintias, relieves, numerosas figuras y una abundante decoración de querubines.

 

Su programa artístico gira alrededor del Misterio de la Redención y del papel de San Martín, acompañado también por diferentes escenas relacionadas con la Virgen y la historia de la salvación.

 

SAN MARTÍN PRESIDE EL RETABLO

San Martín ya no aparece como el joven soldado que parte su capa, sino como obispo de Tours. Lleva la mitra episcopal, sostiene el báculo en una mano y un libro en la otra. Sus vestiduras ricamente decoradas recuerdan su condición episcopal, mientras que todo el conjunto del retablo nos habla de la importancia que el santo ha tenido durante siglos para la comunidad cristiana de Isar.

 

Cada 11 de noviembre, día de San Martín de Tours, vuelve además a recordarse especialmente al santo titular de la parroquia.

Su historia nos recuerda que muchas veces la verdadera caridad comienza precisamente cuando somos capaces de mirar a quien tenemos al lado y compartir con él una parte de lo nuestro.