PRIMERAS COMUNIONES 2026
La ilusión de las primeras veces reviste de un aura especial acontecimientos que, de por sí, una vez superada esa novedad, forman parte de nuestra vida habitual de una manera completamente inconsciente.
Cómo no celebrar y recordar los primeros pasos de un hijo, la primera vez que se sostuvo de pie, su primera palabra. Después de «esa primera vez» andar y hablar, aún siendo realmente importante y necesario (que se lo pregunten a quien ha sufrido cualquier clase de lesión que se lo impide) ha perdido su brillo y apenas si lo valoramos.
Estas dos semanas hemos vivido las primeras comuniones de catorce niños y niñas de nuestra comunidad parroquial.
La primera comunión entra dentro de esa aura de las «primeras veces».
Por eso, se enmarca con un ropaje festivo que viene a subrayar su trascendencia. El peligro, que el brillo de la celebración nos ciegue sin dejarnos ver el valor real y la importancia de lo que envuelve.
La segunda comunión, y las que vengan después, perderán su glamour externo para seguir manteniendo su valor e importancia en la vida de quien ha decidido seguir los pasos de Jesús por las sendas de su evangelio.

