Todos estamos llamados a ser Santos
En el día de ayer los niños de catequesis tuvieron una catequesis muy especial y grupal, impartida por uno de nuestros catequistas.
Con motivo de la Solemnidad de Todos los Santos, los niños tuvieron la oportunidad de descubrir un poquito más qué significa ser santo y cómo todos podemos caminar hacia la santidad.
Con una catequesis muy cercana y sencilla, ayudó a los niños a comprender una idea muy importante: ¡Ser santo es ser amigo de Dios!
Durante el encuentro, recordó que TODOS estamos llamados a ser santos. La santidad no está reservada a unas pocas personas extraordinarias, sino que es una invitación que Jesús nos hace a cada uno de nosotros.
Pero… ¿qué significa ser santo?
Los niños descubrieron que ser santo es amar a Dios y ser buenos con los demás. Pero también aprendieron que no se trata solamente de hacer cosas buenas, sino de saber escoger lo mejor, aquello que Jesús quiere para nosotros.
Nuestro gran modelo de santidad es Jesús, seguido de la Virgen María y de tantos santos y santas que, con sus vidas, nos enseñan a caminar junto a Dios.
Y aprendimos algo muy bonito: ¡los santos tampoco eran perfectos! También se equivocaban, cometían errores y tenían dificultades. Pero siempre sabían pedir perdón, confiaban en la misericordia de Dios y volvían a levantarse para seguir adelante.
UN SANTO PARA ACOMPAÑARNOS DURANTE TODO EL CURSO
Para finalizar la catequesis, se preparó una actividad muy especial.
Cada niño pudo escoger una estampa con la imagen de un santo o una santa. Después, los niños nombraban el santo que les había tocado y el catequista compartía con ellos un poquito de su historia, descubriendo así diferentes testimonios de fe y santidad.
Pero aquella estampa no era simplemente un recuerdo de la catequesis… Se les propuso un pequeño compromiso: conservar esa estampa y llevarla consigo durante todo el curso de catequesis.
Se les invitó a los niños a conocer mejor a su santo y que buscasen información de él; a que le pidan que interceda por ellos, a que le confíen sus preocupaciones, sus alegrías y sus dificultades, y a que le ofrezcan pequeños gestos y buenas acciones a Dios siguiendo su ejemplo.
De esta manera, cada niño tendrá un santo o una santa que le acompañará de una forma especial durante este curso, recordándole que él también está llamado a vivir la santidad en su día a día.
Porque la santidad no consiste en hacer cosas extraordinarias, sino en llenar de amor las pequeñas cosas de cada día.









