III Domingo de Cuaresma 2026

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo

(17, 3-7)

En aquellos días, el pueblo, sediento, murmuró contra Moisés, diciendo:
«¿Por qué nos has sacado de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?».
Clamó Moisés al Señor y dijo:
«¿Qué puedo hacer con este pueblo? Por poco me apedrean».
Respondió el Señor a Moisés:
«Pasa al frente del pueblo y toma contigo algunos de los ancianos de Israel; empuña el bastón con el que golpeaste el Nilo y marcha. Yo estaré allí ante ti, junto a la roca de Horeb. Golpea la roca, y saldrá agua para que beba el pueblo».
Moisés lo hizo así a la vista de los ancianos de Israel. Y llamó a aquel lugar Masá y Meribá, a causa de la querella de los hijos de Israel y porque habían tentado al Señor, diciendo:
«¿Está el Señor entre nosotros o no?».

Salmo

Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón».

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos. R/.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía. R/.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras». R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos

(5, 1-2. 5-8)

Hermanos:
Habiendo sido justificados en virtud de la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, por el cual hemos obtenido además por la fe el acceso a esta gracia, en la cual nos encontramos; y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.
Y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado.
En efecto, cuando nosotros estábamos aún sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; ciertamente, apenas habrá quien muera por un justo; por una persona buena tal vez se atrevería alguien a morir; pues bien: Dios nos demostró su amor en que, siendo nosotros todavía pecadores, Cristo murió por nosotros.

Evangelio del día

Lectura del Santo Evangelio según San Juan

(17, 1-9)

En aquel tiempo, llegó Jesús a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el pozo de Jacob.
Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo. Era hacia la hora sexta.
Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dice:
«Dame de beber».
Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida. La samaritana le dice:
«¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?» (porque los judíos no se tratan con los samaritanos).
Jesús le contestó:
«Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice “dame de beber”, le pedirías tú, y él te daría agua viva».
La mujer le dice:
«Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?».
Jesús le contestó:
«El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna».
La mujer le dice:
«Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla».
Él le dice:
«Anda, llama a tu marido y vuelve».
La mujer le contesta:
«No tengo marido».
Jesús le dice:
«Tienes razón, que no tienes marido: has tenido ya cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad».
La mujer le dice:
«Señor, veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén».
Jesús le dice:
«Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que lo adoren así. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y verdad».
La mujer le dice:
«Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo».
Jesús le dice:
«Soy yo, el que habla contigo».
En esto llegaron sus discípulos y se extrañaban de que estuviera hablando con una mujer, aunque ninguno le dijo: «¿Qué le preguntas o de qué le hablas?».
La mujer entonces dejó su cántaro, se fue al pueblo y dijo a la gente:
«Venid a ver un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho; ¿será este el Mesías?».
Salieron del pueblo y se pusieron en camino adonde estaba él. Mientras tanto sus discípulos le insistían:
«Maestro, come».
Él les dijo:
«Yo tengo un alimento que vosotros no conocéis».
Los discípulos comentaban entre ellos:
«¿Le habrá traído alguien de comer?».
Jesús les dice:
«Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra.
¿No decís vosotros que faltan todavía cuatro meses para la cosecha? Yo os digo esto: levantad los ojos y contemplad los campos, que están ya dorados para la siega; el segador ya está recibiendo salario y almacenando fruto para la vida eterna: y así, se alegran lo mismo sembrador y segador.
Con todo, tiene razón el proverbio: uno siembra y otro siega. Yo os envié a segar lo que no habéis trabajado. Otros trabajaron y vosotros entrasteis en el fruto de sus trabajos».
En aquel pueblo muchos samaritanos creyeron en él por el testimonio que había dado la mujer: «Me ha dicho todo lo que he hecho».
Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer:
«Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo».

DEL AGUA DEL POZO AL «AGUA VIVA»

DOMINGO 3º DE CUARESMA

08 DE MARZO

Jesús, cansado del camino que va de Judea a Galilea, con sed y en pleno mediodía, sentado junto al pozo de Jacob, le pide de beber a una mujer samaritana que tiene, sin saberlo, sed de otra agua que sacie su insatisfacción en la vida. “Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice ‘dame de beber’, le pedirías tú, y él te daría agua viva”. El agua del pozo es motivo de diálogo para hablar de otra agua que todos necesitamos en la vida. Jesús, experto en humanidad y conocedor de la psicología humana, da los pasos necesarios para que esta mujer descubra su propia vida y pida con ganas: “Señor, dame esa agua: así no tendré más sed”. Algo ha descubierto en Jesús que la conducirá a la fe.

En el diálogo, la samaritana descubre que Jesús es más que un profeta: “Me ha dicho todo lo que he hecho”. Y movida por el Espíritu de Dios, no solo cambia de vida, sino que además se convierte en apóstol de Jesús ante sus paisanos de Samaría. Y con ellos se pregunta: “¿Será este el Mesías?”

De hecho, termina el evangelio diciendo: “Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo”. También nosotros estamos llamados a este diálogo con Jesús, pues quiere darnos “el don de Dios”, “el agua viva”. “El que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro del él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna”.

PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN:

  1. Ante situaciones de insatisfacción en la vida ¿cuáles son las fuentes a las que acudimos para buscar el agua viva que dé valor y sentido a nuestra vida?
  2. ¿En qué sentido nuestra fe en Jesucristo nos ayuda a una mayor plenitud de vida, según dice él mismo: “He venido para que tengáis vida y la tengáis en abundancia”?

ORACIÓN:

Señor Jesús, tú conoces la sed profunda que nos habita, esa que intentamos calmar en pozos de placeres pasajeros y alegrías que pronto se evaporan.

Te pedimos nos concedas el agua viva de tu Espíritu, el único don capaz de saciar el vacío que las cosas del mundo no logran llenar.

Que tu presencia en nosotros no sea un consuelo momentáneo, sino un manantial que brote desde dentro del alma, transformando nuestra insatisfacción en un gozo continuo y desbordante.

Al igual que aquella mujer de Samaría, enséñanos a soltar nuestros cántaros viejos para correr al encuentro de la verdadera vida que solo Tú nos ofreces: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba… Esto dijo refiriéndose al Espíritu que habían de recibir los que creyeran en él” (Jn 7, 37.39).

Amén.

II Domingo de Cuaresma 2026

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis

(12, 1-4a)

En aquellos días, el Señor dijo a Abrán:
«Sal de tu tierra, de tu patria, y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré.
Haré de ti una gran nación, te bendeciré, haré famoso tu nombre y serás una bendición.
Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan, y en ti serán benditas todas las familias de la tierra».
Abrán marchó, como le había dicho el Señor.

Salmo

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti

La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R/.

Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme,
en los que esperan su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R/.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R/.

Segunda lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo

(1-8b-10)

Querido hermano:
Toma parte en los padecimientos por el Evangelio, según la fuerza de Dios.
Él nos salvó y nos llamó con una vocación santa, no por nuestras obras, sino según su designio y según la gracia que nos dio en Cristo Jesús desde antes de los siglos, la cual se ha manifestado ahora por la aparición de nuestro Salvador, Cristo Jesús, que destruyó la muerte e hizo brillar la vida y la inmortalidad por medio del Evangelio.

Evangelio del día

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo

(4, 5-42)

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto.
Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.
De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús:
«Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».
Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz desde la nube decía:
«Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo».
Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.
Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo:
«Levantaos, no temáis».
Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.
Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó:
«No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».

“SE TRANSFIGURÓ DELANTE DE ELLOS…”

DOMINGO 2º DE CUARESMA

01 DE MARZO

Si leemos el evangelio de hoy en una biblia cualquiera, podemos ver que comienza así: “Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, Santiago y…” Lo lógico es preguntarnos: Seis días después ¿de qué? El cap. anterior, Mt 16, nos da la respuesta. Antes Jesús les había anunciado su pasión, muerte y resurrección. Y también les dijo que los que quisieran seguirle, tenían que “negarse a sí mismos y cargar con su cruz”. O sea, iban a correr la misma suerte. Esto les dejó con el miedo en el cuerpo. Y Jesús quiso hacerles partícipes de la experiencia gozosa del Tabor; algo así como adelantarles el encuentro asombroso con Jesús Resucitado.

Lo que ocurre en lo alto del monte, tiene lugar, según cuenta San Lucas (Lc 9, 29), “mientras Jesús oraba”. Es en esa experiencia de oración cuando el cuerpo de Jesús se transformó, “se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz… y una nube luminosa los cubrió con su sombra”. Son todos signos claros de una teofanía, una manifestación de Dios. Por eso se oyó la voz del Padre que decía desde la nube: “Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo”.

A la luz de su Palabra hemos de entender lo escrito en la ley de Dios, Moisés, y lo anunciado en los profetas, Elías. Nada mejor que escuchar sus palabras y seguir su evangelio. Él nos revela el misterio de Dios y también la verdad sobre los hombres para llegar a ser con plenitud hijos de Dios. El encuentro con Jesús nos lleva a experimentar con Pedro: “Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí!”.

PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN:

  1. Jesús no solo nos revela el misterio de Dios, sino también nos manifiesta qué es y cómo ser en plenitud persona humana. ¿Estás de acuerdo?
  2. Si Jesús se transfiguró mientras estaba orando, ¿crees que la oración nos enriquece en nuestra condición humana? ¿Y cómo se manifiesta?

ORACIÓN:

Señor Jesús, te damos gracias porque, en este evangelio de la transfiguración, nos has manifestado tu divinidad.

Todo tu cuerpo se transformó e hiciste partícipes de esa experiencia gozosa a los tres apóstoles que te acompañaban.

De esta forma nos enseñas que el paso por el sufrimiento y la cruz termina, si es a tu lado, en la gloria de la resurrección.

Ayúdanos a entender y vivir esas palabras de Pedro: ¡Qué bien se está aquí!

Y sobre todo que tengamos siempre presente la voz del Padre que nos dice: “Escuchadlo”.

Sí, queremos escuchar y vivir tu Palabra.

Son palabras de verdad y de vida, que nos señalan siempre el buen camino. Y si nos dejamos orientar por ellas, nos hacen mucho bien.

Amén.

ENTREGA DE CÁTEDRAS ‘2026’

Tras finalizar la Eucaristía; en el interior de la parroquia se ha llevado a cabo el acto de entrega de las Cátedras 2026 de San Pedro en Antioquía con la presencia de las autoridades.

Un galardón con el que se reconoce a vecinos ilustres o vinculados de algún modo con el barrio.

Este año entre los homenajeados se ha encontrado Ramón Ortega.

Vecino del barrio al que se le ha reconocido por su colaboración con las asociaciones del barrio y con los diversos grupos de nuestra parroquia.

Fotografías de Óscar Corcuera para la Parroquia de San Pedro de la Fuente.
Fotografías de Óscar Corcuera para la Parroquia de San Pedro de la Fuente.

También dicha distinción se le ha otorgado a un grupo de mujeres del barrio.

Las mismas que llevan «más de 20 años» preparando la cecina reconociendo de esta manera su labor, dedicación y cuidado de generaciones. 

Fotografías de Óscar Corcuera para la Parroquia de San Pedro de la Fuente.

¡Viva la Cátedra de San Pedro!

Vigilia Fiesta de la Cátedra de San Pedro 2026

El pasado 21 de febrero, víspera de la Cátedra de San Pedro, nuestra comunidad parroquial se reunió en una emotiva vigilia de oración que congregó a la mayor parte de los grupos parroquiales; Asociación de la Medalla Milagrosa, ARPU, Coro Parroquial, Cofradía de la Oración en el Huerto y Ntra. Sra. de los Dolores, Cáritas Parroquial, Equipo de Liturgia y Lectio Divina. En un ambiente de recogimiento, unidad y esperanza, se compartió un espacio de encuentro para profundizar en el significado de esta celebración tan especial para la Iglesia.

Este momento de oración y reflexión nos preparó espiritualmente para celebrar la fiesta de la Cátedra de San Pedro, reafirmando nuestra unión con el Santo Padre y renovando nuestro deseo de caminar juntos como Iglesia.

Rito inicial: encendido de las velas

En un ambiente de profundo recogimiento y esperanza, tuvo lugar el rito inicial del encendido de las velas. Tres velas fueron encendidas como signo visible de los pilares que sostienen la vida cristiana en la comunidad.

La primera vela, encendida por la fe, estuvo a cargo de la Asociación de la Medalla Milagrosa, quienes quisieron renovar públicamente su compromiso de vivir y transmitir el Evangelio con fidelidad y confianza en Dios.

La segunda vela, por la unidad, fue encendida por el Coro Parroquial. A través de su servicio constante en la liturgia, el coro simboliza la armonía y la comunión que deben reinar en la Iglesia.

Finalmente, la tercera vela, por el servicio, fue encendida por el grupo de Cáritas Parroquial. Este gesto recordó la dimensión caritativa de la Iglesia, siempre atenta a las necesidades de los más vulnerables.

Canción «Quiero alabarte»

Liturgia de la palabra

La primera lectura proclamada fue del Evangelio según San Mateo (Mt 16, 13-19), en la que Jesús pregunta a sus discípulos: “¿Y ustedes, quién dicen que soy yo?”

Tras la proclamación, se realizó una dinámica titulada “Piedras vivas”. Los asistentes recibieron una pequeña piedra en la que debían escribir cuál es su aportación a la Iglesia.

La segunda lectura fue del Evangelio según san Juan (Jn 21, 15-19), donde Jesús resucitado pregunta a Pedro: “¿Me amas?” y le confía la misión de apacentar sus ovejas.

 

Canción: «Roca mía»

En el marco de la vigilia, la comunidad parroquial vivió un momento  de oración y testimonio, en el que distintos grupos compartieron su fe y compromiso al servicio de la Iglesia.

La oración estuvo animada por ARPU, que invitó a los asistentes a poner en manos del Señor las intenciones de la parroquia; también se vivió un momento muy significativo con el testimonio ofrecido por una voluntaria de Cáritas, quien compartió su experiencia de servicio a los más necesitados; también se unió en oración la Cofradía de la Oración en el Huerto y Nuestra Señora de los Dolores; la vigilia concluyó este bloque con la oración de acción de gracias de la Asociación de la Medalla Milagrosa, que agradeció a Dios los dones recibidos.

Clausura Vigilia

La vigilia concluyó en un clima de profunda oración y gratitud, dejando en la comunidad un renovado compromiso de vivir la fe con valentía, fortalecer la unidad y servir con generosidad.

Los asistentes recibieron un detalle significativo, una llave, uno de los símbolos de San Pedro.

 

 

Canción: «Roca». Compuesta por Faustino Díez para la Cátedra de San Pedro.

VIAJE A TURQUÍA

Las parroquias de San Pedro de la Fuente y Nuestra Señora del Rosario organizan un:

«Viaje a Turquia»

siguiendo la Ruta de San Pablo. 8 días del 08 al 15 de junio 2026.

Peregrina con nosotros a «los origenes del cristianismo», tras las huellas de San Pablo, visitando la singular Estambul con sus preciosos monumentos, los paisajes lunares e iglesias rupestres de Capadocia, Éfeso; la ciudad greco-romana mejor conservada de Asia Menor o Pamukkale; la célebre «Montaña de
Algodón» conocida por las propiedades curativas de sus aguas sin olvidarnos de la travesía en barco por el Bósforo, estrecho que separa Europa de Asia.

La peregrinación tendrá un coste de 1.875€ que incluye seguro de viaje, alojamientos, comidas, visitas guiadas… prácticamente todo lo que lleva consigo el viaje.

Puede consultar y descargar el programa completo en este enlace.

Los interesados de las dos parroquias tienen preferencia para hacer la inscripción hasta el martes 7 de abril.

A partir de esa fecha también pueden apuntarse todo el que lo desee.

Para más información o inscripciones los interesados podéis contactar con:

Parroquia San Pedro de la Fuente

D. Ricardo Puente 

Tel.: 676 049 929

Parroquia Ntra. Sra. del Rosario

D. Rafael Pérez 

Tel.: 616 101 984

24 horas para el Señor ‘2026’

Un año más las parroquias de nuestro Arciprestazgo de Burgos-Vena celebraremos la iniciativa «24 horas para el Señor» impulsada por el papa Francisco en la Catedral.

Esta jornada dará comienzo desde la tarde del viernes 13 de marzo y finalizará en la tarde del sábado 14 de marzo.

Durante todo este tiempo podrá acercarse a recibir el sacramento de la reconciliación todo el que lo desee.

Para inscribirte debes apuntarte en el siguiente enlace: https://forms.gle/z1BkDtcffFuYW6jG6

Misa por la Festividad de la Cátedra de San Pedro 2026

Como cada 22 de febrero, el barrio ha celebrado una de sus fiestas mayores, la Cátedra de San Pedro.

La celebración fue presidida por D. Andrés Picón, párroco de San Juan de Ortega y director de la Fundación Manjón y Palencia y concelebrada por D. Gabriel Moreno, D. Ricardo Puente y D. Micael Hellín.

La celebración ha sido accesible en LSE para las personas sordas.

Con las ofrendas que se acercaron hasta el altar, presentamos la ilusión, el esfuerzo y la energía de todos los niños de la comunidad. Las insignias simbolizan nuestras cofradías y la fraternidad que nos une como hijos de un mismo Padre. Los cestillos expresan nuestro compromiso con el sostenimiento de la parroquia y la ayuda a los más necesitados. La cecina representa la hospitalidad y el deseo de compartir con quienes nos visitan. Finalmente, el pan y el vino, fruto de nuestro trabajo, recuerdan que Cristo los eligió para quedarse entre nosotros como alimento de vida eterna, y por eso los llevamos nuevamente al altar.

Reliquia de San Pedro

¿Quieres volver a ver la misa?

Pincha en el siguiente vídeo

¡FELIZ DÍA DE LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO!

I Domingo de Cuaresma 2026

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis

(2, 7-9; 3, 1-7)

El Señor Dios modeló al hombre del polvo del suelo e insufló en su nariz aliento de vida; y el hombre se convirtió en ser vivo.
Luego el Señor Dios plantó un jardín en Edén, hacia oriente, y colocó en él al hombre que había modelado.
El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles hermosos para la vista y buenos para comer; además, el árbol de la vida en mitad del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y el mal.
La serpiente era más astuta que las demás bestias del campo que el Señor había hecho. Y dijo a la mujer:
«¿Conque Dios os ha dicho que no comáis de ningún árbol del jardín?».
La mujer contestó a la serpiente:
«Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; pero del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios:
“No comáis de él ni lo toquéis, de lo contrario moriréis”».
La serpiente replicó a la mujer:
«No, no moriréis; es que Dios sabe que el día en que comáis de él, se os abrirán los ojos, y seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal».
Entonces la mujer se dio cuenta de que el árbol era bueno de comer, atrayente a los ojos y deseable para lograr inteligencia; así que tomó de su fruto y comió. Luego se lo dio a su marido, que también comió.
Se les abrieron los ojos a los dos y descubrieron que estaban desnudos; y entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron.

Salmo

Misericordia, Señor: hemos pecado

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti sólo pequé,
cometí la maldad en tu presencia. R/.

Oh, Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme.
No me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R/.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos

(5, 12-19)

Hermanos:
Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte se propagó a todos los hombres, porque todos pecaron…
Pues, hasta que llegó la ley había pecado en el mundo, pero el pecado no se imputaba porque no había ley. Pese a todo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con una transgresión como la de Adán, que era figura del que tenía que venir.
Sin embargo, no hay proporción entre el delito y el don: si por el delito de uno solo murieron todos, con mayor razón la gracia de Dios y el don otorgado en virtud de un hombre, Jesucristo, se han desbordado sobre todos.
Y tampoco hay proporción entre la gracia y el pecado de uno:
pues el juicio, a partir de uno, acabó en condena, mientras que la gracia, a partir de muchos pecados, acabó en justicia.
Si por el delito de uno solo la muerte inauguró su reinado a través de uno solo, con cuánta más razón los que reciben a raudales el don gratuito de la justificación reinarán en la vida gracias a uno solo, Jesucristo.
En resumen, lo mismo que por un solo delito resultó condena para todos, así también por un acto de justicia resultó justificación y vida para todos.
Pues, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo, todos serán constituidos justos.

Evangelio del día

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo

(4, 1-11)

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.
El tentador se le acercó y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes».
Pero él le contestó:
«Está escrito: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”».
Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”».
Jesús le dijo:
«También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”».
De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los
reinos del mundo y su gloria, y le dijo:
«Todo esto te daré, si te postras y me adoras».
Entonces le dijo Jesús:
«Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”».
Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían.