EL BAUTISMO DE JESÚS
EL BAUTISMO DE JESÚS
AMBIENTACIÓN
Este domingo del Bautismo del Señor termina el ciclo litúrgico de la Navidad. El evangelio nos cuenta el momento en que Jesús recibió las aguas del Jordán de manos de Juan Bautista. Cierto que Jesús no tenía necesidad de ser bautizado porque era Hijo de Dios desde el principio. Pero quiso realizar este gesto para inaugurar un nuevo bautismo y solidarizarse con la humanidad pecadora y así regenerarla desde dentro.
Los signos que aparecen en el bautismo de Jesús, según el evangelio de hoy, tienen una clara aplicación en el bautismo que nosotros hemos recibido. También nosotros recibimos el agua de regeneración para hacernos hijos de Dios. Sobre cada uno de nosotros se oyó la voz del cielo que decía: “Este es mi hijo amado en quien me complazco”. También nosotros fuimos ungidos en lo alto de la frente con el santo crisma como signo de la unción con el Espíritu Santo.
Dice la segunda lectura de los Hechos de los Apóstoles que “Jesús, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, pasó por la vida haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo”. Con estas palabras nos está indicando a nosotros, como bautizados que somos, todo un programa de vida que es pasar haciendo el bien y curando a los oprimidos por el mal”.
REFLEXIÓN A PARTIR DE ESTAS PREGUNTAS:
- ¿Por qué quiso Jesús ser bautizado si no tenía ninguna necesidad de ello?
- ¿Qué hace en nosotros el bautismo? ¿Puedes concretar los efectos más importantes que realiza en nosotros el hecho de estar bautizados?
- ¿Qué significa el rito del agua sobre la cabeza del bautizando, la unción con el santo crisma, el imponer una vestidura blanca al bautizado y encender la vela del bautismo en el cirio pascual?
ORACIÓN:
“Señor Jesús, Hijo amado del Padre. Quiero en este día valorar y renovar la gracia de mi bautismo. Ayúdame a tomar conciencia de que en verdad yo también soy hijo amado de Dios Padre; y, por tanto, a comportarme en la vida como hijo de Dios. Ayúdame, Señor, a ser miembro activo de la gran familia de los hijos de Dios que es la Iglesia. Ser bautizado y formar parte de la comunidad cristiana nos lleva a ser discípulos misioneros de Jesús. Tu Espíritu nos da fuerza, Señor, para pasar por la vida haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el mal”.
Amén































































